Castilla y León amplía el control avícola por la enfermedad de Newcastle
La Consejería de Agricultura establece una zona de restricción adicional que afecta a doce unidades veterinarias en cinco provincias. El plan prohíbe el clareo y suspende la venta directa de las granjas afectadas.
Si tienes una explotación avícola en Castilla y León, es momento de revisar tus protocolos de bioseguridad. La Junta ha activado un plan de vigilancia intensificada ante la expansión de la enfermedad de Newcastle, estableciendo una Zona de Restricción Adicional que abarca ya a doce Unidades Veterinarias repartidas por cinco provincias de la región.
Datos clave
- Zona afectada
- 12 Unidades Veterinarias (5 provincias)
- Venta directa
- Suspensión temporal
- Repoblación
- Autorización previa exigida
- En vigor
- Desde el 5 de agosto de 2026
La medida no es menor: el brote ha mostrado dispersión en Valladolid, Zamora, Ávila y Salamanca, y la alta densidad de aves en estas áreas obliga a blindar los movimientos. El objetivo es frenar la propagación mediante un control estricto que llega incluso a suspender la venta directa de productos agroalimentarios de las granjas afectadas.
Las unidades veterinarias afectadas son Arévalo y San Pedro del Arroyo en Ávila, Cantalejo, Carbonero el Mayor, Cuéllar y Santa María la Real de Nieva en Segovia, Peñaranda de Bracamonte en Salamanca, Medina del Campo, Olmedo, Peñafiel, Tordesillas y Valladolid en la provincia de Valladolid, y Toro en Zamora.
El plan exige que cualquier movimiento de aves vivas hacia matadero sea comunicado y autorizado, sometiéndose a controles veterinarios exhaustivos. Las explotaciones deberán mantener registros de visitas al día y facilitar encuestas de bioseguridad, incluso mediante medios telemáticos o grabaciones si no se consideran sospechosas.
La normativa prohíbe el clareo, es decir, la retirada parcial o escalonada de aves. El vaciado de granjas debe realizarse, preferiblemente, en una única operación para minimizar el trasiego de vehículos y personas.
La vacunación frente a la enfermedad de Newcastle pasa a ser prioritaria. No se autorizará ninguna entrada de animales nuevos en la zona si no acreditan un programa vacunal adecuado y obtienen una evaluación favorable de sus medidas de bioseguridad.
Las explotaciones de autoconsumo también entran en el foco. Tienen prohibida la repoblación hasta que se levanten las restricciones.
Las integradoras deben informar inmediatamente a los Servicios Veterinarios Oficiales ante cualquier indicio de mortalidad anormal. El rigor es total.
Las empresas deberán estar preparadas para inspecciones sobre el terreno. El control es constante.
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