Campaspero: luz verde a 30 años más de extracción de caliza
La Junta de Castilla y León autoriza la primera prórroga de la concesión minera de Marmolera Vallisoletana. El proyecto garantiza 30 años más de actividad extractiva en Campaspero con un plan de restauración progresiva.
Marmolera Vallisoletana tiene vía libre para seguir extrayendo la piedra de Campaspero durante las próximas tres décadas. La Delegación Territorial de Valladolid ha emitido la declaración de impacto ambiental favorable para la primera prórroga de su concesión minera, un trámite imprescindible ante el vencimiento del título original previsto para octubre de 2029.
Datos clave
- Duración
- 30 años
- Producción media
- 3.120 m³/año
- Superficie total
- 15,5216 ha
- Empleo directo
- ≈ 35 puestos
- Presupuesto control
- 2.000 €/año
La explotación, que abarca una superficie total de 15,52 hectáreas en el polígono 4 del municipio vallisoletano, continuará su actividad extractiva de roca caliza ornamental mediante un sistema de tres fases sucesivas. La producción media anual estimada es de 3.120 metros cúbicos de piedra, lo que supone una ocupación media anual de terreno de apenas 0,48 hectáreas.
El proyecto destaca por su baja afección ambiental, según los informes técnicos. La extracción se realiza a cielo abierto utilizando únicamente medios mecánicos, sin necesidad de emplear explosivos ni agua, lo que reduce significativamente el impacto sonoro y la dispersión de polvo en el entorno. La población más cercana, Campaspero, se encuentra a 800 metros de la zona de trabajos.
La empresa deberá cumplir con una serie de condicionantes ambientales para mantener la vigencia de esta declaración. Entre ellos, la obligatoriedad de realizar el mantenimiento de la maquinaria fuera de áreas sensibles, el control mensual del nivel piezométrico en los sondeos existentes y la restauración progresiva del terreno mediante el relleno con estériles y la siembra posterior de leguminosas.
La restauración no será inmediata, sino que irá con un ligero desfase respecto a la explotación. Se permite una superficie máxima de 1,5 hectáreas sin restaurar mientras dure el avance de los tajos. Una vez finalizada la actividad, el terreno deberá recuperar una cota próxima a la original, integrándose mediante el perfilado de taludes con una pendiente máxima de 6H:1V.
El seguimiento será riguroso. La promotora tendrá que presentar anualmente un informe ante el órgano ambiental detallando el estado de la vigilancia, la gestión de residuos y la eficacia de las medidas preventivas. El presupuesto estimado para este programa de control ambiental se fija en 2.000 euros anuales.
El proyecto, que asegura la continuidad de unos 35 puestos de trabajo directos, ha superado las consultas de las administraciones afectadas. Ni Confederación Hidrográfica del Duero ni los servicios de patrimonio han encontrado impedimentos mayores, siempre que se respeten las servidumbres y vías pecuarias cercanas, como la Vereda de Peñafiel a Cuéllar.
La declaración perderá su vigencia si las actuaciones no comienzan en un plazo de cuatro años. La empresa deberá comunicar formalmente la fecha exacta de inicio a la Delegación Territorial de la Junta en Valladolid antes de poner en marcha los motores.
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