Ortigosa del Monte: luz verde para recrecer la presa de La Becea
La Junta de Castilla y León autoriza el recrecido de la presa de La Becea, que duplicará su capacidad actual hasta los 1.000 metros cúbicos para asegurar el agua en verano.
Los vecinos de Ortigosa del Monte cuentan desde esta semana con luz verde para ampliar la capacidad de la presa de La Becea. La Junta de Castilla y León ha dictado el informe de impacto ambiental necesario para que el Ayuntamiento pueda ejecutar las obras de mejora y recrecido del dique, un proyecto fundamental para garantizar el suministro en los meses de mayor consumo estival.
Datos clave
- Capacidad final
- 1.000 m³
- Altura de recrecido
- 1,25 m
- Plazo de ejecución
- Finales de septiembre a principios de octubre
- Vigencia informe
- 4 años
La intervención actual aumentará la capacidad de almacenamiento desde los 400 metros cúbicos actuales hasta alcanzar aproximadamente los 1.000 metros cúbicos. Para lograrlo, el proyecto contempla un recrecido de 1,25 metros de altura sobre el cuerpo de hormigón, lo que situará la cota de coronación en los 4,5 metros. Además, se ampliará la anchura del aliviadero de 3,75 a 5 metros para mejorar la capacidad de desagüe.
El calendario de ejecución está marcado por la meteorología. La obra se realizará a finales de septiembre y principios de octubre, coincidiendo con el fin del estiaje y un periodo seco, para evitar así cualquier riesgo de arrastre de sedimentos a los cauces públicos cercanos. Este cronograma es una de las condiciones clave para minimizar el impacto sobre la fauna piscícola y evitar las épocas de freza.
El proyecto, que se sitúa en terreno clasificado como suelo rústico con protección natural, ha superado el trámite de evaluación ambiental simplificada sin necesidad de licencias adicionales, al estar exento bajo la legislación sectorial de aguas. No se han detectado riesgos de inundación aguas abajo ni peligros significativos para la salud humana durante el proceso de construcción.
El condicionado es estricto. El Ayuntamiento deberá mantener las pistas y caminos existentes sin crear nuevos accesos, impermeabilizar las zonas de maquinaria para evitar vertidos y controlar la turbidez del agua mediante turbidímetro durante las operaciones de vaciado y limpieza. El incumplimiento de estas medidas de vigilancia ambiental podría paralizar los trabajos temporalmente.
El informe subraya que este recrecido no supone un obstáculo nuevo para la conectividad longitudinal del río Milanillos. El Ayuntamiento dispone ahora de cuatro años de plazo para obtener la autorización definitiva del proyecto antes de que este informe de impacto pierda su vigencia.
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