San Pelayo obtiene luz verde para su nuevo sondeo de agua
El Ayuntamiento de San Pelayo ya tiene el visto bueno ambiental para ejecutar un nuevo sondeo de 180 metros que permitirá sustituir la actual toma de agua.
San Pelayo lleva tiempo peleando con su agua. El manantial de Antanal, que hasta ahora servía al municipio, arrastra problemas de escasez, contaminación por nitratos y una dureza que no hace la vida precisamente fácil a los vecinos. El Ayuntamiento ha decidido poner remedio con un nuevo sondeo que ya cuenta con el visto bueno ambiental para seguir adelante.
Datos clave
- Profundidad
- 180 m
- Volumen máximo
- 7.131 m³ al año
- Caudal máximo
- 1,56 l/s
- Duración obras
- 4 semanas
- Ubicación
- Polígono 1, Parcela 42 (Las Matas)
El proyecto se situará en la parcela 42 del polígono 1, en el paraje conocido como Las Matas. Se trata de una obra de pequeña escala diseñada para llegar a los 180 metros de profundidad, donde los estudios han confirmado la existencia de una unidad hidrogeológica con agua de mejor calidad que la que se venía consumiendo. Las previsiones manejan un volumen de extracción autorizado de 7.131 metros cúbicos al año, con un caudal máximo instantáneo de 1,56 litros por segundo.
Los trabajos durarán apenas cuatro semanas, según estima el documento oficial. Una vez que el nuevo pozo esté operativo, el Ayuntamiento procederá al sellado y desmantelamiento de la toma actual en el paraje de Antanal para evitar riesgos de caída o contaminación en la vieja estructura. El proyecto contempla el uso de una bomba de 5,5 kilovatios y la instalación de una tubería de impulsión de 50 milímetros para llevar el agua hasta el depósito existente, situado a unos 280 metros de distancia.
La tramitación ambiental ha confirmado que la zona no afecta a espacios protegidos, Red Natura 2000 ni valores patrimoniales que requieran salvaguardas especiales. El Servicio Territorial de Medio Ambiente ha dado luz verde siempre que se cumplan las medidas protectoras habituales en este tipo de actuaciones: control de maquinaria, gestión de lodos mediante piscinas impermeabilizadas y la restauración del terreno tras finalizar la obra.
El informe subraya que cualquier vertido accidental durante la construcción deberá ser atendido de inmediato. Además, recuerda que este documento de impacto ambiental tiene una vigencia de cuatro años; si en ese plazo el proyecto no recibe la autorización definitiva, el permiso caducará. San Pelayo ya tiene el camino abierto para mejorar su abastecimiento, y ahora le toca al Ayuntamiento dar el siguiente paso administrativo para que los grifos empiecen a notar el cambio.
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