Luz verde a la planta solar Chenla Solar en Ciguñuela
Medio Ambiente avala el proyecto de Chenla Investments en Ciguñuela tras descartar afecciones críticas, aunque reconoce que la planta cambiará el paisaje de la zona para siempre.
Ciguñuela tiene un nuevo proyecto sobre la mesa que promete transformar el paisaje agrario de sus Montes Torozos. La Delegación Territorial de Medio Ambiente de Valladolid ha dado luz verde al informe de impacto ambiental de la planta solar Chenla Solar, una instalación fotovoltaica que se extenderá sobre una superficie de algo más de 6 hectáreas en la parcela 147 del polígono 3 del municipio.
Datos clave
- Capacidad
- 3,2 MW
- Ubicación
- Parcela 147, polígono 3, Ciguñuela
- Superficie ocupada
- 6,14 ha
- Línea evacuación
- 12,364 km subterráneos
- Vigencia informe
- 4 años
La planta, promovida por la empresa Chenla Investments, contará con una capacidad de 3,2 MW y funcionará mediante 5.992 módulos instalados sobre seguidores de un eje. El proyecto, que incluye una línea eléctrica de evacuación subterránea de 12,364 kilómetros hasta un centro de seccionamiento en Valladolid, ha superado el trámite ambiental tras descartar ubicaciones alternativas más sensibles y priorizar terrenos agrícolas ya transformados.
La resolución publicada esta semana reconoce que el territorio vallisoletano vive una saturación de instalaciones energéticas, con hasta veintiséis plantas solares y dos parques eólicos en el área de estudio del nudo de Zaratán. El documento admite sin rodeos que el paisaje cambiará para siempre, dejando de ser un entorno puramente de secano para convertirse en una llanura salpicada de manchas oscuras que, desde el aire, recordarán a masas de agua.
Para mitigar este impacto, la promotora deberá cumplir una larga lista de medidas preventivas y correctoras. Entre ellas, destacan la plantación perimetral de especies arbóreas y arbustivas autóctonas, el retranqueo del vallado para no interferir en la Colada del Camino Real de Valladolid a Castrodeza y la instalación de placas metálicas en las vallas para hacerlas visibles a las aves y murciélagos.
El seguimiento posterior será riguroso. Durante el primer año de funcionamiento, la empresa está obligada a realizar recorridos quincenales para detectar cualquier caso de mortalidad de fauna por colisión, tanto en los paneles como en el cerramiento. Además, cualquier hallazgo de nidos de aguilucho cenizo obligará a paralizar los trabajos de construcción hasta que los pollos abandonen el nido por sí solos.
La viabilidad ambiental del proyecto tiene una caducidad de cuatro años. Si para agosto de 2030 no se ha obtenido la autorización definitiva, este informe perderá toda su vigencia legal.
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