Langa de Duero: el polígono Vega de Alcozar recibe luz verde ambiental
La Junta de Castilla y León ha dictado el informe de impacto ambiental favorable para la urbanización del polígono Vega de Alcozar, un proyecto de casi medio millón de metros cuadrados en Langa de Duero.
El polígono industrial Vega de Alcozar en Langa de Duero ya tiene su informe de impacto ambiental favorable, un trámite que despeja el camino para la urbanización de este sector industrial en la provincia de Soria. Tras meses de gestiones y análisis técnicos, la Junta de Castilla y León ha concluido que el proyecto no tendrá efectos significativos sobre el medio ambiente, siempre que se sigan las medidas preventivas y correctoras establecidas en la orden publicada este mes.
Datos clave
- Superficie
- 482.104,95 m²
- Promotor
- SOMACYL
- Vigencia
- 4 años
- Ubicación
- Langa de Duero, Soria
El proyecto, promovido por la Sociedad Pública de Infraestructuras y Medio Ambiente de Castilla y León (SOMACYL), abarca una superficie de 482.104,95 metros cuadrados. Se ubica entre las carreteras N-122 y A-11, una posición estratégica que busca consolidar Langa de Duero como polo de actividad industrial. El plan unifica los tres sectores existentes (SUR SE1, SE2 y SE3) en una actuación única para facilitar la llegada de empresas.
El expediente detalla un conjunto de medidas ambientales obligatorias para garantizar la protección del entorno. Entre los requisitos figuran la realización de sondeos arqueológicos manuales en el yacimiento Corrales de la Vega y un control constante de los movimientos de tierras en las cercanías del yacimiento Pico Majuelo. Además, se prohíbe el vertido de aceites y lubricantes y se exige una gestión rigurosa de los residuos de construcción.
La urbanización incluirá una red de abastecimiento de agua bruta captada directamente del río Duero, la cual deberá ser potabilizada en una nueva planta antes de su uso. El proyecto también contempla la creación de un tanque de tormentas para recoger las aguas pluviales y evitar posibles daños en el cercano arroyo del Rebollar, así como la instalación de una estación depuradora de aguas residuales.
Durante la fase de consultas, la Asociación Soriana para la Defensa y Estudio de la Naturaleza (ASDEN) solicitó exigir una evaluación de impacto ambiental ordinaria, citando posibles riesgos de inundabilidad y afecciones a arroyos no considerados inicialmente. No obstante, el informe foral concluye que el impacto es compatible y puntual, descartando efectos severos o transfronterizos.
Las medidas preventivas incluyen también el uso de iluminación sostenible para minimizar la contaminación lumínica, evitando la luz blanca de onda corta, y una gestión estricta del arbolado existente. Los suelos alterados deberán ser restaurados utilizando tierra vegetal tratada para permitir la recuperación de la fertilidad local.
El informe tiene una vigencia de cuatro años. Si durante este tiempo el proyecto no obtiene la autorización definitiva, el documento perderá su validez automáticamente.
El desarrollo industrial queda listo para la siguiente fase. Solo falta la licencia.
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