Luz verde a las baterías de El Vendrell con condiciones ambientales
La Generalitat autoriza dos plantas de baterías en El Vendrell, pero exige cambios en el diseño, un estudio acústico y proteger el suelo agrícola colindante.
El Vendrell se prepara para ver nacer un nuevo centro de almacenamiento energético en el polígono 22, pero el camino no está siendo una línea recta. La Generalitat ha dado luz verde ambiental a los proyectos BESS Vendrell 1 y 2, dos instalaciones de baterías de 5 MW cada una, aunque lo ha hecho con una lista de condiciones que el promotor, RS Iberia 13, tendrá que cumplir a rajatabla antes de mover una sola piedra.
Datos clave
- Superficie
- 2.480 m2
- Promotor
- RS Iberia 13, SL
- Potencia
- 10 MW totales (5 MW por planta)
- Ubicación
- Polígono 22, El Vendrell
La evaluación ambiental simplificada, publicada en el DOGC este 18 de agosto, llega tras un proceso de consultas donde no todo el mundo ha aplaudido la idea. El Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación ya emitió un informe desfavorable, señalando que la memoria técnica ni siquiera aportaba la nota simple de la propiedad. Faltan papeles.
El proyecto ocupa ahora 2.480 metros cuadrados en suelo rústico, pero los técnicos advierten que hay alternativas mejores. Se sugiere mover las baterías a parcelas ya calificadas como servicios técnicos junto a la subestación existente, lo que evitaría comerse suelo agrícola que hoy sigue en activo.
El ruido es otro punto caliente. Aunque el promotor insiste en que las baterías son silenciosas, el documento ambiental recuerda que los sistemas de refrigeración pueden molestar a los vecinos. Si el Ayuntamiento de El Vendrell detecta casas cerca, la empresa deberá hacer un estudio acústico y, probablemente, instalar paneles sónicos.
El diseño del cerramiento también ha sido corregido. La propuesta de la empresa de poner concertinas o alambre espinoso ha sido rechazada por el riesgo que supone para la fauna. Se exige una malla cinegética respetuosa y sin elementos punzantes que puedan herir a los animales.
La arqueología no se pierde de vista. Durante las obras habrá un seguimiento obligatorio de todos los movimientos de tierras. Si aparece cualquier resto, el Servicio de Patrimonio deberá intervenir de inmediato para salvar el valor cultural del terreno.
El impacto es pequeño, pero el futuro preocupa. La zona está protegida por el Plan territorial del Camp de Tarragona como corredor natural. Si el promotor decide ampliar estas instalaciones en el futuro, los efectos acumulativos podrían comprometer seriamente la protección del entorno.
Finalizadas las obras, la empresa deberá presentar un informe que verifique el cumplimiento de estas medidas. La autorización queda supeditada a que todo quede en orden. Sin la documentación correcta, no se avanza.
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