La Canonja albergará una planta de baterías de 10 MW en su polo químico
El proyecto de baterías BESS Canonja, de 40,12 MWh, evita el trámite ambiental ordinario. El Gobierno catalán impone condiciones de seguridad y arqueología ante su ubicación en una zona de alto riesgo químico.
El polo químico de La Canonja se prepara para una nueva infraestructura energética, y no es una cualquiera. El Gobierno catalán ha dado luz verde al proyecto de baterías stand-alone BESS Canonja, una instalación de 10 megavatios de potencia que ocupará una parcela de apenas 0,137 hectáreas. La resolución evita que el proyecto deba pasar por un trámite de evaluación ambiental ordinaria, al considerar que los efectos sobre el entorno son compatibles.
Datos clave
- Potencia
- 10 MW
- Capacidad
- 40,12 MWh
- Superficie
- 0,137 hectáreas
- Promotor
- Viesgo Distribución Eléctrica
La planta, propiedad de Viesgo Distribución Eléctrica, albergará ocho contenedores con baterías de ion litio (LFP). Su función principal es almacenar el exceso de energía de la red para devolverlo en momentos de demanda, un apoyo necesario para estabilizar el sistema. La conexión hasta la subestación más cercana se realizará mediante una línea soterrada de 320 metros.
La ubicación elegida es suelo urbano industrial, una zona fuertemente antropizada donde la vegetación natural es inexistente. Sin embargo, los informes técnicos son claros al señalar riesgos a tener en cuenta. El proyecto se encuentra en una zona de riesgo químico muy alto, cerca de plantas como la de IQOXE, y es inundable según la cartografía del Departamento de Territorio.
La resolución impone condiciones estrictas para seguir adelante. El promotor deberá realizar un control arqueológico exhaustivo, ya que La Canonja es zona de interés nacional. También se exige una caracterización detallada del medio geológico y un plan de seguridad específico frente a catástrofes, que incluya protocolos ante seísmos para evitar fugas en los sistemas de contención.
El diseño exterior también cambia. Se prohíbe el cierre cinegético, optando por una valla que no dañe a la fauna, con pasos para pequeños mamíferos y medidas para evitar que las aves colisionen. La administración subraya que, aunque la vulnerabilidad ante catástrofes naturales es baja, la cercanía a polos industriales peligrosos exige extremar la precaución técnica.
Antes de obtener la licencia municipal, el proyecto deberá obtener informes favorables adicionales de la Agencia Catalana del Agua y del Departamento de Interior. El control de las sustancias almacenadas y la vigilancia del subsuelo durante toda la vida útil de la instalación serán las claves del seguimiento ambiental posterior.
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