Luz verde al catálogo de masías y casas rurales en Lliçà de Vall
La Generalitat da el visto bueno ambiental al plan que regula los usos de 33 masías y construcciones rurales en el suelo no urbanizable de Lliçà de Vall.
El patrimonio rural de Lliçà de Vall tiene los días contados para regularizarse. La Generalitat ha emitido una declaración ambiental estratégica favorable para el nuevo plan especial urbanístico que busca catalogar masías, casas rurales y otras construcciones en suelo no urbanizable del municipio.
Datos clave
- Elementos catalogados
- 33 construcciones
- Vigencia de declaración
- 2 años para aprobar el Plan
- Uso excluido
- Vivienda en edificios en desuso
El plan original, aprobado de forma inicial en marzo de 2024, incluía 34 edificios, pero la cifra final se ajusta ahora a 33. El motivo es el cambio en el límite municipal con Parets del Vallès, formalizado en abril de 2026, que ha dejado fuera al inmueble conocido como Can Patau. Los redactores del plan deben ahora limpiar el texto de toda referencia a este edificio para que la documentación sea coherente.
La normativa permitirá dar nuevos usos a estas construcciones, desde la vivienda familiar rural o el turismo hasta actividades artísticas, restauración o profesiones liberales. En el caso de edificaciones antiguas en desuso, se permite un uso más flexible para evitar el impacto paisajístico negativo que supone tener ruinas a la vista, excluyendo únicamente el uso residencial.
Para intervenir en estos elementos, los propietarios deberán respetar la volumetría, los materiales, los acabados originales y la tipología arquitectónica aparente. Solo en casos excepcionales, cuando la adecuación del volumen original sea imposible, se autorizarán ampliaciones o divisiones horizontales.
El visto bueno ambiental llega tras un proceso de consulta a una larga lista de organismos, desde la Agencia Catalana del Agua hasta el Consorcio Besòs Tordera y diversas entidades de defensa de la naturaleza. Todos han aportado consideraciones que ya se han incorporado al documento definitivo.
El plan es ahora una realidad. La luz verde está dada.
El Ayuntamiento de Lliçà de Vall tiene ahora un plazo máximo de dos años para aprobar definitivamente el plan tras esta resolución. Si no se cumple este periodo, la declaración ambiental caducará y todo el proceso deberá volver a empezar de cero.
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