La finca Migjorn de Navàs ampliará sus cultivos con nuevas roturaciones
La Generalitat autoriza la modificación forestal de esta finca en el Bages para convertir 3,01 hectáreas en terrenos agrícolas, bajo estrictas medidas de protección.
Maria Àngels Rial Vila y Jordi Coletas Rial han recibido luz verde para transformar una parte de la finca Migjorn, situada en el término municipal de Navàs, en suelo agrícola dedicado a viñas y olivares. El proyecto, tramitado a través del Centro de la Propiedad Forestal, supone una modificación del plan de gestión forestal vigente para la finca, una parcela que se extiende por el valle de la riera de Hortons.
Datos clave
- Superficie total
- 3,01 ha de roturaciones proyectadas
- Compensación
- 5,4 ha de terreno forestal
- Limitación temporal
- Sin desbroces del 15 de marzo al 15 de julio
- Objetivo
- Cultivo de olivares y viñas
La pieza central de esta intervención es la roturación forestal bautizada como RM05, que abarca una superficie de 2,33 hectáreas. Esta actuación se suma a otras cuatro roturaciones previas (RM01 a RM04) aprobadas en 2016, completando un total de 3,01 hectáreas de transformación del terreno en la propiedad. El impacto ambiental ha sido evaluado favorablemente, siempre que se respeten una serie de condiciones estrictas de conservación y arqueología.
El proyecto se asienta sobre un terreno con valor patrimonial y natural que exige cuidados específicos. Durante las obras, los trabajos deberán evitar cualquier impacto sobre una tumba antropomorfa de época medieval detectada en el ámbito de la roturación RM05, manteniendo una zona de respeto a su alrededor. Asimismo, será obligatoria la presencia de un técnico arqueólogo para realizar prospecciones superficiales y supervisar la retirada de vegetación o los movimientos de tierras en la zona RM03.
La conservación del patrimonio de piedra seca es otro pilar de esta autorización. La finca cuenta con seis chabolas de piedra seca de planta cuadrada, elementos protegidos por la UNESCO, cuya documentación gráfica y fotográfica será imprescindible para minimizar cualquier daño durante la ejecución del plan.
La biodiversidad también marca el calendario de los trabajos. Para evitar perjuicios a la fauna salvaje, especialmente durante los periodos críticos de nidificación, la tala, el desbroce y los movimientos de tierra quedan totalmente prohibidos entre el 15 de marzo y el 15 de julio de cada año.
La compensación ambiental es obligatoria. Dado que la roturación afecta a 1,80 hectáreas de hábitats de interés comunitario (pinares mediterráneos), el promotor debe compensar esta pérdida actuando sobre 5,4 hectáreas adicionales dentro de la finca. Estas labores incluyen el aclareo de bosques y la conservación de árboles con cavidades naturales.
El plan busca crear discontinuidades en la masa forestal. Esto dificulta la propagación de incendios.
El promotor deberá presentar un informe final. Este documento confirmará que se han cumplido todas las medidas de mitigación.
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