Gonvarri recibe luz verde para su plan de hidrógeno en Castellbisbal
La Generalitat ha validado el proyecto de descarbonización de Gonvarri en Castellbisbal, que usará hidrógeno verde en su electrozincaje. La planta adaptará su caldera y sumará placas fotovoltaicas sin ampliar superficie.
Gonvarri I. Centro de Servicios, una de las referencias en el sector del corte y tratamiento de chapas de acero y aluminio, ha recibido luz verde para su plan de descarbonización en sus instalaciones de Castellbisbal. La Generalitat de Catalunya ha emitido una declaración de impacto ambiental favorable tras analizar la modificación sustancial solicitada por la empresa para su planta de la calle Ferralla, número 32.
Datos clave
- Proyecto
- Descarbonización con hidrógeno verde
- Ubicación
- Calle Ferralla, 32, Castellbisbal
- Medida principal
- Electrolizador y placas fotovoltaicas
- Mezcla inicial
- 20% hidrógeno y 80% gas natural
El núcleo de esta transformación es la apuesta por el hidrógeno verde. La compañía instalará placas fotovoltaicas en la nave 4 y un electrolizador para producir hidrógeno, que servirá de combustible combinado con gas natural para la caldera de su proceso de electrozincaje. El cambio se ejecutará de forma gradual, empezando con una mezcla inicial del 20 por ciento de hidrógeno y un 80 por ciento de gas natural.
Esta modificación no supone un aumento de la capacidad productiva de la planta, sino una reconfiguración de sus fuentes energéticas. Los técnicos han valorado positivamente que el proyecto no requiera ampliar las instalaciones actuales, aprovechando el terreno industrial ya consolidado en el polígono San Vicente.
El proyecto implica, además, la instalación de dos tanques para almacenar el hidrógeno y la adecuación de la caldera actual con un quemador dual. La empresa prevé un consumo anual de agua para el electrolizador que variará según la intensidad del uso de hidrógeno, pero asegura que este incremento está dentro de los límites ya autorizados.
La evaluación ambiental ha examinado los riesgos potenciales y el entorno. Aunque la planta se sitúa en una zona de alta permeabilidad sobre el acuífero de la Vall Baixa y Delta del Llobregat, el informe concluye que el impacto global es moderado y compatible con la conservación del medio, siempre que se sigan los estrictos protocolos de prevención.
El impacto es moderado. Las medidas de seguridad son clave.
Se han establecido protocolos específicos para la gestión de residuos y derrames accidentales. La empresa deberá mantener activos sus planes de prevención y control de fugas, además de garantizar que las aguas que pudieran contaminarse en caso de incendio o extinción queden confinadas y gestionadas fuera del sistema de saneamiento general.
El seguimiento ambiental será constante. La normativa exige revisiones periódicas de los lavadores de gases y de las boquillas de mangas para asegurar que las emisiones se mantienen bajo control, con registros de parámetros que serán auditable por la administración competente.
La empresa tiene ahora vía libre para proceder. Los trámites han contado con la participación de diversas administraciones y organizaciones ecologistas, sin que se hayan presentado alegaciones durante los periodos de exposición pública.
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