Luz verde a los pistachos en Aitona con condiciones ambientales
La Generalitat autoriza el proyecto de roturación en Aitona, pero impone restricciones sobre el patrimonio de piedra seca, la fauna protegida y la red Natura 2000.
Si tienes una finca en Aitona y planeas cambiar sus usos, el caso de la empresa Invergant Norantvuit, SL, te interesa. El Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica ha emitido su resolución ambiental para un proyecto de roturación forestal que busca convertir 6,72 hectáreas de terreno en una nueva plantación de pistachos en regadío.
Datos clave
- Superficie total
- 40,69 ha
- Superficie a roturar
- 6,72 ha
- Condición ribazos
- Conservar 1 de cada 3
- Riego de apoyo
- 1.500 m3/ha/año
El proyecto, que abarca un total de 40,69 hectáreas, ha recibido luz verde, pero con condiciones estrictas. La administración ha tenido que frenar el ímpetu inicial de la propuesta para proteger el mosaico agroforestal del Segrià. Entre las exigencias principales, destaca la obligación de mantener uno de cada tres ribazos en los valles que descienden de la sierra, priorizando aquellos que conservan muros de piedra seca.
La preservación del patrimonio es otro pilar fundamental de la resolución. Se exige realizar una prospección arqueológica previa al inicio de los trabajos, ya que la zona podría albergar vestigios de la guerra civil, como trincheras o pozos de tirador. Además, cualquier elemento de piedra seca que resulte inevitablemente afectado deberá estar documentado por profesionales.
La fauna también juega su papel en las restricciones impuestas. Antes de mover un solo gramo de tierra, la promotora debe realizar un estudio para asegurar que la lagartija cenicienta no sufra daños. Si se detecta su presencia, el Área de Biodiversidad y los Agentes Rurales deberán ser avisados de inmediato.
Para la parcela 178 del polígono 36, el control será aún más minucioso. Al estar integrada en un espacio de la red Natura 2000, cualquier plantación de pistacheros requerirá un informe previo y deberá seguir marcos extensivos de 7 por 7 o 8 por 6 metros, limitando el riego de apoyo a 1.500 metros cúbicos por hectárea al año.
La administración busca evitar el efecto barrera en el paisaje. Es por ello que se ha prohibido la roturación de las áreas con matorrales de romero y tomillares, consideradas hábitats de interés comunitario. Estas zonas actuarán como franjas tampón para proteger el entorno natural frente a la intensificación agrícola.
Al terminar las obras, la empresa está obligada a presentar un informe de seguimiento final ante la Oficina Territorial Ambiental de Lleida. Este documento debe certificar que todas las medidas correctoras se han ejecutado tal como exige la normativa.
La resolución ya es firme.
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