Luz verde ambiental al proyecto híbrido Sant Roc en Lleida y Tarragona
La Ponencia de Energías Renovables ha rectificado el acuerdo ambiental de este proyecto, que deberá cumplir condiciones estrictas de protección para la avifauna y el radar meteorológico local.
El proyecto híbrido Sant Roc, un ambicioso despliegue de energía eólica y solar que aspira a transformar el paisaje entre las comarcas de la Conca de Barberà y la Segarra, acaba de recibir el visto bueno ambiental definitivo tras una corrección administrativa necesaria. El boletín oficial confirma que la Ponencia de Energías Renovables ha rectificado el acuerdo previo, asegurando que el expediente se refiere correctamente al proyecto Sant Roc y no a otra instalación llamada Martí, que aparecía erróneamente en el texto original.
Datos clave
- Vigencia
- 4 años
- Potencia eólica
- 37,66 MW
- Potencia solar
- 10,56 MW
- Almacenamiento
- 1,502 MW
- Medidas
- 77 en obra y 20 en funcionamiento
El plan contempla la instalación de seis aerogeneradores con una potencia de 37,66 MW, acompañados de una planta fotovoltaica de 10,56 MW y un sistema de almacenamiento mediante baterías de 1,502 MW. Las infraestructuras se reparten por los términos municipales de Guimerà, Ciutadilla, Vallbona de les Monges, Passanant i Belltall y L'Espluga de Francolí, afectando tanto a suelos agrícolas como forestales.
La aprobación llega con una lista de condiciones estrictas para minimizar el impacto. Entre ellas, la exigencia de enterrar el primer tramo de la línea eléctrica de evacuación para aprovechar los caminos existentes, y la obligación de implementar sistemas automáticos de parada en los aerogeneradores para proteger a la avifauna, especialmente ante la presencia detectada de especies como el milano real o el águila perdicera.
El proyecto ha generado una notable oposición local. Tanto los ayuntamientos de Passanant i Belltall y L'Espluga de Francolí como el Consejo Comarcal de la Conca de Barberà han emitido informes desfavorables, alegando que la instalación resulta lesiva para sus municipios y cuestionando la acumulación de infraestructuras en una zona que ya cuenta con numerosos parques eólicos.
El radar meteorológico de Creu del Vent ha sido otro punto crítico. Los informes técnicos han señalado riesgos de interferencias, lo que ha obligado a replantear la altura y ubicación de algunas turbinas para garantizar que las afectaciones sean moderadas o bajas. Se vigilará especialmente el impacto acústico y lumínico.
La empresa promotora, Desarrollos Renovables RPG8, deberá ahora constituir una comisión mixta de seguimiento antes de iniciar cualquier obra. Este órgano supervisará el cumplimiento de las 77 medidas preventivas en fase de obra y las 20 previstas para la fase de funcionamiento.
La vigencia de esta declaración ambiental es de cuatro años. Pasado ese tiempo, si la maquinaria no ha empezado a moverse, el permiso caducará. Todo está ahora supeditado a la estricta vigilancia ambiental. El proyecto debe integrarse armónicamente en su entorno. El territorio marca límites claros.
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