Alcover y Valls: luz verde ambiental para el riego de La Serra
La Comunidad de Regantes de La Serra modernizará su sistema con dos nuevas balsas de gran capacidad para reducir el desperdicio de agua en los cultivos de avellano.
Los avellaneros de Alcover y Valls están a punto de cambiar su forma de beber agua. La Comunidad de Regantes de La Serra ha recibido la luz verde ambiental para modernizar sus infraestructuras, un movimiento que dejará atrás el tradicional riego a manta por inundación para pasar a un sistema a presión más eficiente y menos derrochador.
Datos clave
- Capacidad balsas
- 200.000 m3 y 7.000 m3
- Ahorro energía
- 35% - 40%
- Superficie
- 210 ha
- Protección fauna
- Restricción obras: marzo a julio
El proyecto, que abarca unas 210 hectáreas, se centra en la construcción de dos balsas impermeabilizadas con láminas de polietileno. La principal, con una capacidad de 200.000 metros cúbicos, actuará como depósito de almacenamiento, mientras que una segunda balsa pulmón, de 7.000 metros cúbicos, regulará la llegada del agua desde la acequia para alimentar el nuevo equipo de bombeo.
La eficiencia es el motor de esta transformación. Actualmente, el sistema pierde casi una cuarta parte del agua que transporta, concretamente un 24,62 por ciento. Con el nuevo diseño, que incluye una red de tuberías de polietileno de alta densidad, se estima un ahorro energético de entre el 35 y el 40 por ciento gracias a los variadores de frecuencia instalados en las electrobombas.
Las obras no solo tocan tuberías y motores. La resolución ambiental impone condiciones estrictas para proteger la fauna, especialmente al águila perdicera, una especie en peligro que habita la zona. Por ello, los trabajos de movimiento de tierras tienen prohibido tocar terreno entre marzo y julio, evitando así interferir en los períodos sensibles de cría.
Para compensar la ocupación del suelo, el promotor deberá realizar revegetaciones con especies autóctonas en los taludes, manteniendo una pendiente máxima de 2H:1V para asegurar su estabilidad. Además, se instalarán rampas de malla plástica y puntos de agua artificiales para que animales pequeños no queden atrapados en las balsas.
El seguimiento será constante. Se constituirá una comisión mixta que vigilará el cumplimiento de las medidas correctoras y los informes técnicos deberán remitirse a la administración con una frecuencia mensual desde el inicio de la obra.
Cualquier modificación futura en el proyecto requerirá un nuevo informe previo de los Servicios Territoriales en Tarragona antes de seguir adelante. La modernización, lejos de alterar el paisaje agrario del Camp de Tarragona, busca garantizar la viabilidad de los cultivos de avellano que definen esta comarca.
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