El parque solar Can Bou en Subirats recibe el visto bueno ambiental
La Generalitat autoriza el informe ambiental para la planta fotovoltaica de Subirats, pero el proyecto queda sujeto a una estricta normativa de integración y a la suspensión de licencias urbanísticas del municipio.
El proyecto para el parque solar fotovoltaico Can Bou en Subirats ya cuenta con luz verde ambiental, aunque el camino hasta ver los paneles instalados sigue teniendo tramos de tierra sin asfaltar. La Generalitat ha resuelto que esta instalación de 4.469,58 kW no necesita someterse a una evaluación de impacto ambiental ordinaria, siempre que se cumpla con una larga lista de prescripciones técnicas.
Datos clave
- Potencia
- 4.469,58 kW
- Garantía desmantelamient
- 89.391,60 €
- Superficie vallada
- 32.789 m2
- Vigencia
- 4 años
La infraestructura ocupará una superficie vallada de 32.789 metros cuadrados en suelo no urbanizable, afectando principalmente a terrenos de viñedos. Según consta en el informe, la planta contará con 7.209 módulos fotovoltaicos. Esta superficie es solo una parte de un despliegue mayor, pues el proyecto se ha analizado junto a las necesidades de evacuación compartidas con otras instalaciones de la misma promotora, Catalana de Renovables Zona Osona 1, SL.
El visto bueno ambiental llega con condiciones estrictas de integración. El vallado, por ejemplo, deberá ajustarse a los criterios de fauna de 2025, permitiendo el paso de pequeños animales en la parte inferior. También se ha exigido un reajuste en el presupuesto de desmantelamiento, elevándolo a un mínimo de 89.391,60 € para asegurar que el terreno pueda volver a su estado original cuando la planta cese su actividad.
El informe también pone deberes al promotor en cuanto a la protección frente a incendios, dado que Subirats es zona de riesgo elevado. Deberá mantener franjas de protección de 25 metros, limpiar la vegetación periódicamente y disponer de equipos de extinción a pie de obra. La proximidad de hábitats protegidos y la necesidad de conservar los caminos rurales y drenajes naturales obligarán a una ejecución muy cuidadosa.
El obstáculo administrativo que aún queda es el propio Ayuntamiento de Subirats. El consistorio mantiene actualmente una suspensión de licencias para este tipo de instalaciones mientras finaliza la modificación puntual de su planeamiento urbanístico. Hasta que esta normativa no sea definitiva, el promotor no podrá tramitar la licencia de obras necesaria para arrancar, a pesar del respaldo ambiental de la Generalitat.
La instalación evitará la emisión de más de 2.000 toneladas de CO2 al año. La burocracia, sin embargo, sigue su ritmo propio.
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