Ripoll autoriza seis parques de baterías en el polígono Mas d'en Bosc
Las plantas de Macrina Solar, que suman más de 20 MWh de capacidad, ya pueden avanzar tras obtener el visto bueno de la Generalitat para operar en el municipio.
Ripoll ya tiene luz verde ambiental para albergar seis parques de baterías industriales en el polígono Mas d'en Bosc. La resolución del Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica ha determinado que las instalaciones promovidas por Macrina Solar 21, 22 y 25 no necesitan someterse a una evaluación de impacto ambiental ordinaria, siempre que se cumplan las medidas preventivas y correctoras establecidas.
Datos clave
- Estado proyecto
- Impacto ambiental simplificado superado
- Capacidad total
- 20,06 MWh
- Superficie ocupada
- 2.197 m2
- Ubicación
- Polígono industrial Mas d'en Bosc
El conjunto del proyecto ocupará una parcela de 2.197 metros cuadrados. Cada uno de los seis parques contará con cuatro contenedores estancos capaces de almacenar, en total, 20,06 megavatios hora. Toda la infraestructura se situará sobre plataformas de hormigón y contará con dos centros de control para gestionar la inyección de energía a la red, especialmente diseñada para momentos de alta demanda.
Las obras requerirán un movimiento de tierras considerable, con una previsión de 4.588,89 metros cúbicos de relleno para nivelar el terreno, que se encuentra actualmente algo deprimido respecto a la calle. La línea eléctrica de evacuación se enterrará bajo la vía pública, cruzando el río Ter mediante una perforación horizontal dirigida de 83 metros de longitud para minimizar el impacto sobre la ribera.
El informe ambiental destaca la elección de este suelo urbano industrial como la alternativa más adecuada, evitando así la ocupación de terrenos no urbanizables. No obstante, la administración ha incluido condiciones específicas: antes de entrar en servicio, la empresa deberá elaborar un estudio de impacto acústico validado por la Dirección General de Calidad Ambiental.
La restauración ecológica es otro punto clave. Una vez finalizadas las obras, la promotora deberá revegetar las zonas de ocupación temporal con especies autóctonas orientadas a favorecer a los polinizadores silvestres. Además, será necesario presentar un informe final firmado por la dirección ambiental de la obra para verificar que todo se ha ejecutado conforme a lo previsto.
La vigilancia es estricta. Ningún cable irá por los puentes cercanos al río Ter.
La seguridad en caso de derrame también se ha tenido en cuenta: tanto las baterías como los transformadores con aceite dieléctrico dispondrán de sistemas de contención estancos. Ripoll, por tanto, suma esta infraestructura de almacenamiento energético a su tejido industrial bajo un régimen de vigilancia y control definido hasta la fase de explotación.
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