Luz verde a la reconversión de la masía de Can Grau en Sant Martí Sarroca
El mas de Sant Martí Sarroca podrá rehabilitarse para usos turísticos y culturales tras recibir el visto bueno ambiental. El proyecto tiene ahora cuatro años para completarse antes de que caduque el informe.
El mas Can Grau de Sant Martí Sarroca encara su transformación. La Generalitat ha dado luz verde al informe ambiental estratégico para el plan especial que permitirá convertir esta finca, hasta ahora de uso agrícola, en un complejo de servicios. El proyecto, lejos de la evaluación ordinaria más compleja, avanza tras confirmar que no tendrá efectos significativos sobre el entorno natural.
Datos clave
- Estado
- Informe ambiental estratégico emitido
- Plazo vigencia
- 4 años para la aprobación del plan
- Usos admitidos
- Turismo rural, vivienda y servicios
Los propietarios podrán ahora subdividir el conjunto mediante la figura de la división horizontal, aunque registralmente se mantendrá como una finca única e indivisible. El objetivo es rehabilitar las edificaciones existentes para abrir las puertas a un abanico de usos que van desde el turismo rural y la vivienda turística, con un límite máximo de cuatro alojamientos, hasta equipamientos culturales, artesanía o servicios corporativos.
La luz verde llega con deberes técnicos. El Departamento de Territorio exige completar el documento ambiental con detalles sobre la construcción, incluyendo el año estimado de los volúmenes para verificar su legalidad, y establecer medidas concretas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. También deberán incorporarse estrategias de movilidad sostenible ante el aumento previsto de afluencia.
El entorno, situado a apenas medio kilómetro de la zona protegida del Montmell-Marmellar, es hogar de especies de fauna de interés comunitario. El informe subraya la presencia de quirópteros protegidos y anfibios como el sapo corredor y la ranita meridional, lo que obliga a extremar las precauciones durante las futuras obras de rehabilitación.
Los trabajos deberán minimizar las áreas de intervención y restaurar el terreno una vez finalizados. La eficiencia energética marcará las reformas, que deberán ajustarse a los criterios de edificios de consumo casi nulo. Todo ello para preservar el valor histórico y arquitectónico de la masía.
El plan tiene ahora un plazo máximo de cuatro años para ser aprobado definitivamente. Si no se logra en este tiempo, este informe ambiental perderá su validez y el expediente deberá volver a la casilla de salida.
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