Saus, Camallera i Llampaies: luz verde a su nuevo plan urbanístico
La Generalitat valida el nuevo planeamiento municipal, aunque impone condiciones estrictas en Lluena y exige nuevos estudios de inundabilidad para cuatro sectores urbanos.
El plan de ordenación urbana que marcará el futuro de Saus, Camallera i Llampaies acaba de recibir luz verde ambiental, pero con deberes pendientes. La Generalitat ha emitido la declaración estratégica necesaria para que el nuevo planeamiento pueda avanzar, cerrando así un largo proceso iniciado en 2020. Ahora, el ayuntamiento debe integrar una serie de exigencias antes de su aprobación definitiva, sobre todo en lo que se refiere a los riesgos de inundabilidad y la gestión del agua.
Datos clave
- Estado
- Declaración ambiental favorable
- Horizonte
- Crecimiento hasta 900 habitantes en 2036
- Viviendas
- 149 nuevas unidades residenciales
- Riesgo
- Zona vulnerable a nitratos desde 1998
El municipio, con unos 908 habitantes, afronta su mayor reto en el sector de Lluena. La resolución ambiental obliga a desclasificar cerca de 11.000 metros cuadrados de este ámbito, que volverán a ser suelo no urbanizable para proteger el entorno del antiguo estanque de Camallera. Esta decisión busca frenar la expansión sobre espacios naturales y consolidar el crecimiento en áreas con menor impacto paisajístico.
La gestión del agua es otro punto crítico. El documento alerta de que el municipio es zona vulnerable por contaminación de nitratos desde 1998, una situación que se mantiene inalterada. El plan ambiental es tajante: la apertura de nuevas granjas o la ampliación de las actuales no es coherente con la salud del acuífero. Además, el ayuntamiento deberá mejorar sus infraestructuras antes de desarrollar los nuevos sectores residenciales.
La seguridad frente a posibles inundaciones también requiere atención. Cuatro ámbitos de desarrollo urbanístico que ya forman parte del suelo urbano vigente, identificados como PAU-05, PAU-08, PAU-09 y PAU-11, han quedado condicionados a la realización de un estudio técnico específico que delimite las zonas de riesgo. Sin este paso previo, el desarrollo de estas áreas no podrá seguir adelante.
El nuevo planeamiento prevé un potencial de 149 viviendas nuevas, ajustando las expectativas de crecimiento a la realidad demográfica. Con la declaración favorable bajo el brazo, el consistorio tiene ahora un plazo máximo de dos años para aprobar el plan definitivo, un tiempo en el que deberá justificar cómo incorpora todas estas salvaguardas ambientales. Las piezas ya están sobre la mesa.
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