Luz verde a la planta solar Sol de Perera en Lleida y Albatàrrec
La Generalitat valida el impacto ambiental de la planta solar Sol de Perera, exigiendo medidas estrictas para proteger al alcaudón chico. El proyecto debe ahora adaptar sus límites y calendario de obras.
Lleida y Albatàrrec tienen un nuevo actor en su paisaje agrario, aunque de momento solo sobre el papel. La Generalitat ha dado luz verde al informe de impacto ambiental de la planta solar Sol de Perera, un proyecto de 6,014 MW que Fuerzas del Este quiere levantar en la zona de la Horta de Pinyana. La instalación ocupará 8,1 hectáreas, una superficie que ya ha generado fricciones con el Ayuntamiento de Lleida y la Unió de Pagesos antes incluso de empezar a clavar las estructuras.
Datos clave
- Plazo obras
- Prohibido entre 15 de febrero y 15 de julio
- Potencia
- 6,014 MW
- Superficie
- 8,1 hectáreas
- Plazo ejecución
- 4 años
La tramitación ha sido todo menos un paseo. El proyecto inicial se topó con un informe desfavorable del consistorio leridano por la cercanía a bienes catalogados, concretamente las orillas del canal de Urgell. La empresa promotora ha tenido que prometer ajustes en el diseño y una reducción de los límites al sur para sortear las trabas patrimoniales. El plan definitivo debe ahora respetar el parcelario existente, mantener la vegetación en los márgenes y asegurar que el vallado cinegético sea permeable para la fauna local.
La biodiversidad es, de hecho, el punto donde más se han apretado las tuercas. El área es zona de paso y hábitat para especies amenazadas, como el alcaudón chico, el milano real o el águila perdicera. La resolución exige al promotor medidas compensatorias específicas: crear una estructura de cultivos abancalados con márgenes anchos y árboles autóctonos, como fresnos y tamariscos, para que estas aves tengan dónde anidar y cazar. Si no se protege el entorno, la planta no podrá seguir adelante.
El respeto al calendario de la fauna es otra condición innegociable. Cualquier obra o movimiento de tierras deberá realizarse estrictamente fuera de la época de cría, que el documento sitúa entre el 15 de febrero y el 15 de julio. Además, todo el trabajo tendrá que ser diurno, con prohibición expresa de usar herbicidas o biocidas en el mantenimiento posterior de las placas.
Los inversores y los paneles de 665 Wp no podrán alterar las condiciones naturales del terreno. Está prohibido el uso de cemento para las fijaciones, que deberán ir clavadas directamente. Los restos de siegas posteriores tendrán que dejarse sobre el suelo para favorecer la materia orgánica y prevenir la erosión.
La línea de evacuación, de más de 5,5 kilómetros, es otra pieza clave en este puzle. Debe discurrir soterrada y aprovechar al máximo caminos ya existentes para minimizar el impacto. Al finalizar la vida útil de la planta, Fuerzas del Este tendrá que desmantelar la instalación por completo y devolver al suelo su estado original.
Catorce proyectos solares se acumulan ahora en un radio de apenas 6 kilómetros, sumando una presión importante sobre el suelo no urbanizable de la zona. La Ponencia de Energías Renovables ha advertido que, ante este goteo constante de propuestas, se debe priorizar la calidad ambiental sobre la cantidad. La autorización definitiva del proyecto tiene ahora un horizonte máximo de cuatro años para materializarse.
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