Cuatro plantas solares en Reus reciben el visto bueno ambiental
La Generalitat ha validado el impacto ambiental de cuatro plantas solares en Reus con una potencia conjunta de 19,25 MW, imponiendo medidas de protección para el águila perdicera y la grajilla.
El plan para instalar cuatro plantas solares fotovoltaicas en el término municipal de Reus, bautizadas como Reus, Pilo, Tatan y Pipe, acaba de recibir su informe de impacto ambiental favorable de la Generalitat. Con una potencia conjunta de 19,25 MW, el proyecto de Urbasolar España Planta FV busca ocupar 28 hectáreas de terreno no urbanizable mediante la instalación de 40.950 paneles solares sobre estructuras metálicas clavadas directamente al suelo.
Datos clave
- Inversión total
- 9.046.140 €
- Potencia nominal
- 19,25 MW
- Número de paneles
- 40.950 unidades
- Vida útil
- 25 años
- Coste desmantelamiento
- 139.448,93 €
La aprobación llega con una lista de condiciones ambientales que el promotor deberá cumplir estrictamente. El proyecto tendrá que integrar paisajísticamente sus doce edificios prefabricados, recurriendo a una estética rural de piedra seca, y garantizar la protección de la fauna, especialmente de especies como el águila perdicera, que tiene su espacio vital en la zona. Además, se requiere la construcción de una torre de cría artificial para favorecer a la colonia de grajillas presente en el área.
El presupuesto total para poner en marcha estas instalaciones roza los 9,05 millones de euros, una inversión que se desglosa en 2.001.240 € para la planta Reus, 2.273.450 € para Pilo, 2.425.200 € para Tatan y 2.346.250 € para Pipe. A esta cifra hay que añadir los cerca de 139.450 euros destinados al futuro desmantelamiento de las infraestructuras una vez finalizada su vida útil de 25 años.
Las medidas compensatorias no son opcionales. Antes de que los parques entren en funcionamiento, el promotor deberá presentar un proyecto específico para la pareja nidificante de águila perdicera y ejecutar las obras necesarias para proteger a la grajilla. Asimismo, la restauración ecológica de la riera de La Boella se convierte en una obligación que deberá completarse durante los primeros cinco años de actividad.
El expediente deja clara la sensibilidad del entorno. El proyecto se ubica en un corredor agrícola que, a pesar de estar rodeado de infraestructuras y polígonos industriales, conserva valores naturales significativos. Por ello, la Generalitat exige que no se utilicen productos químicos en la limpieza de los paneles y recomienda sistemas de limpieza en seco. La administración supervisará el cumplimiento de estas pautas mediante un libro de seguimiento ambiental que deberá estar a disposición de las autoridades en todo momento.
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