Más capacidad para residuos orgánicos en la planta de Orís
El centro de tratamiento de residuos de Osona y Ripollès, ubicado en Orís, actualiza sus capacidades de gestión de materia orgánica y ajusta las cuotas de otros materiales.
El centro de tratamiento de residuos de Orís, que gestiona el Consorcio para la gestión de residuos urbanos de Osona y Ripollès, ha obtenido luz verde para una serie de cambios operativos en su actividad. La Generalitat ha resuelto que estas modificaciones, centradas en ajustar capacidades y clasificaciones de materiales, no alteran sustancialmente el funcionamiento de la instalación. Es un ajuste técnico de rutina.
Datos clave
- Capacidad FORM
- 20.000 t/año
- Capacidad resto
- 28.000 t/año
- Residuos viarios
- 1.000 t/año
- Estado legal
- Modificación no sustancial
La planta aumenta su capacidad autorizada para procesar la fracción orgánica (FORM), pasando de 16.000 a 20.000 toneladas anuales. Este incremento obliga a mover piezas en el puzle de entradas: la capacidad para la fracción vegetal sube hasta las 7.500 toneladas al año, mientras que el tratamiento de la fracción resto se reduce en 2.000 toneladas, situándose en 28.000 anuales.
Cambios. Ajustes operativos.
Los cambios también afectan a la gestión de varios residuos específicos. Se autoriza el tratamiento de hasta 1.000 toneladas de residuos de limpieza viaria y se permite gestionar lixiviados en los reactores biológicos durante periodos de mantenimiento. Además, el sulfato de amonio producido en la planta cambia de estatus y pasa a ser clasificado como residuo no peligroso, avalado por un informe técnico de peligrosidad.
La resolución también fija nuevos límites para el rechazo de tratamiento, que alcanza las 21.000 toneladas al año, y actualiza las cantidades máximas permitidas para materiales recuperados para reciclaje. En cuanto a residuos peligrosos menores, se incrementan los cupos de tubos fluorescentes y material informático, y se ajustan las unidades de medida para baterías de plomo y gases a presión, pasando todas ellas a expresarse en toneladas.
La administración confirma que estas modificaciones no requieren una nueva evaluación ambiental sustancial. El seguimiento seguirá sujeto a los mismos protocolos de vigilancia y notificación anual de emisiones vigentes desde 2021.
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