Sitges deberá revisar a fondo la urbanización de Camí de la Fita y Can
La Generalitat exige una evaluación ambiental completa para los sectores PPU7 y PPU8 de Sitges tras identificar riesgos críticos de inundabilidad y contaminación.
Los planes para urbanizar los sectores PPU7 Camí de la Fita y PPU8 Camí de Can en Sitges van a tener que ser más ambiciosos en su análisis ambiental antes de ver una sola excavadora. La Generalitat ha resuelto que el proyecto debe someterse a una evaluación ambiental estratégica ordinaria al detectar riesgos significativos que requieren un examen mucho más profundo que el planteado inicialmente.
Datos clave
- Estado ambiental
- Evaluación ordinaria obligatoria
- Ámbito total
- 307.190 m²
- Vivienda protegida
- 40% del techo residencial
- Densidad propuesta
- 25 viviendas por hectárea
El proyecto, que abarca un ámbito total de 307.190 metros cuadrados, busca consolidar usos residenciales y de actividad económica en estas zonas. La hoja de ruta elegida, la alternativa 2, propone una densidad de 25 viviendas por hectárea y que el 40 por ciento del techo edificado se destine a vivienda de protección oficial, pero el visto bueno definitivo dependerá ahora de los nuevos estudios obligatorios.
El agua es el principal escollo que los promotores deben salvar. La Agencia Catalana del Agua ha impuesto condiciones estrictas ante la amenaza de inundabilidad: será obligatorio realizar un estudio detallado para un periodo de retorno de 500 años. Las futuras viviendas y aparcamientos deberán elevar su rasante por encima de esa cota y garantizar dos rutas de evacuación independientes.
Los requisitos van más allá de la cota de inundación. Se exige la instalación de sistemas de reutilización de aguas grises y pluviales, además de la conexión obligatoria a la depuradora de Sitges-Sant Pere de Ribes. La zona de servidumbre de cinco metros en cada margen del cauce deberá permanecer libre de edificaciones y ser apta para el uso público.
El pasado industrial de la zona también exige cautela. Se ha ordenado una limpieza previa de amianto y la descontaminación completa de los suelos ocupados anteriormente por la empresa Lobbe. Además, el diseño final deberá adaptarse a la topografía para evitar movimientos de tierras excesivos en pendientes fuertes.
La proximidad a la autopista C-32 tampoco pasará inadvertida en el diseño final. Los promotores deberán instalar pantallas acústicas o alejar las futuras viviendas de la vía para mitigar el impacto sonoro. También se han solicitado medidas específicas para prevenir incendios y proteger a las especies amenazadas en el entorno.
El expediente es firme. No cabe recurso contra este informe ambiental estratégico. La pelota vuelve al tejado del Ayuntamiento de Sitges y de los promotores, que deben integrar todas estas medidas técnicas en el proyecto definitivo antes de que el plan urbanístico pueda avanzar hacia su aprobación.
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