Luz verde a la roturación de Sant Llorenç en Llagostera
Eduard Fugarolas Xifre podrá transformar 2,88 hectáreas en Llagostera, pero el proyecto tiene restricciones severas para proteger flora amenazada y restos históricos.
Eduard Fugarolas Xifre tiene luz verde, pero con condiciones, para transformar casi tres hectáreas de terreno forestal en Llagostera en campos de cultivo. La Generalitat ha resuelto que su proyecto en el paraje de Sant Llorenç no necesita pasar por una evaluación de impacto ambiental ordinaria, siempre y cuando cumpla con una serie de salvaguardas ambientales y arqueológicas.
Datos clave
- Superficie
- 2,88 hectáreas de terreno forestal
- Condición
- Prohibición de roturar la franja oeste
- Requisito
- Prospección arqueológica previa
- Vigencia
- 4 años para obtener la autorización
El plan original consistía en roturar 2,88 hectáreas de bosque, una superficie que, tras el análisis, ha quedado recortada por la necesidad de proteger una planta vulnerable. La normativa exige ahora dejar inalterada la franja oeste de la finca, concretamente los terrenos situados junto a la riera de Gotarra, para no comprometer el hábitat del Geranium lanuginosum.
Esta planta, pirófila y de semillas resistentes, requiere que no se altere el suelo donde permanece oculta, ya que el riesgo de incendios en Llagostera es alto y el movimiento de tierras podría enterrar su única oportunidad de germinar. La resolución delimita esta zona protegida mediante cuatro coordenadas geográficas que deberán quedar fuera de las máquinas.
Además del aspecto botánico, el Departamento de Cultura ha marcado territorio tras recordar que a unos 350 metros del proyecto se encuentra el yacimiento arqueológico de Sant Llorenç-Plaça Balladora. Antes de que cualquier tractor trabaje el suelo, será obligatorio realizar una prospección arqueológica profesional para descartar que los movimientos de tierras destruyan restos antiguos.
El control será estricto. Si aparecen materiales arqueológicos durante el examen previo, cualquier labor de preparación requerirá una supervisión técnica constante durante las obras.
La Agencia Catalana del Agua también ha puesto sus condiciones. Ninguna valla ni modificación morfológica podrá invadir los 5 metros de ancho contiguos al talud del cauce de la riera.
En esa franja ribereña, el promotor deberá asegurar la supervivencia de especies autóctonas mediante plantaciones de refuerzo.
Finalmente, el promotor tendrá que presentar un informe que certifique que todo se ha hecho según lo acordado. Las reglas están claras.
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