Luz verde a la roturación de 9,86 hectáreas de olivos en Juncosa
La Generalitat autoriza la roturación de terreno en Juncosa para plantar olivo de regadío, estableciendo límites estrictos a la pendiente y protegiendo la piedra seca.
Roturar terreno forestal para plantar olivos de regadío en Juncosa tiene ahora el visto bueno ambiental, pero con una lista de deberes técnica y cargada de matices. La Generalitat ha resuelto que el proyecto de Agro-Flix-Jové, SCCL, no necesita pasar por una evaluación ambiental ordinaria siempre que se sigan a rajatabla diez condiciones estrictas.
Datos clave
- Superficie roturada
- 9,86 ha
- Ubicación
- Polígono 3, parcelas 522, 523, 527, 528, 530, 533 y 535
- Pendiente máxima
- 8% tras la actuación
- Prohibición
- Roturación del 15 de marzo al 15 de julio
La intervención afectará a 9,86 hectáreas repartidas en siete parcelas del polígono 3, un terreno que se debate entre su pasado como cultivo antiguo y su presente como hábitat de interés comunitario. El informe técnico advierte que, si bien el objetivo de ampliar superficie agrícola es legítimo, la realidad del terreno, con pendientes que en muchos casos superan el 20 por ciento, obliga a extremar las precauciones contra la erosión.
Las exigencias ambientales son directas. Se prohíbe tocar cualquier zona con una pendiente superior al 20 por ciento y se recomienda encarecidamente no alterar las que superen el 15 por ciento. Además, cualquier estructura de contención que se instale debe asegurar que la pendiente final no exceda el 8 por ciento, integrándose visual y ecológicamente en el entorno.
La piedra seca tiene aquí un estatus de protección especial. Los muros y las esponas existentes se consideran infraestructuras verdes imprescindibles para la biodiversidad, por lo que el promotor deberá garantizar su preservación íntegra durante todo el proceso de roturación y plantación.
El calendario también juega un papel clave en esta autorización. Los trabajos de roturación no podrán realizarse durante la época de reproducción de la fauna protegida, un periodo que abarca desde el 15 de marzo hasta el 15 de julio.
Biodiversidad alerta sobre la presencia de especies sensibles en la zona, desde el águila perdicera hasta el milano real o murciélagos de herradura. Antes de meter maquinaria pesada, el promotor deberá realizar prospecciones para asegurar que ningún ejemplar de fauna protegida se vea afectado.
Los residuos tienen su propio protocolo. Piedras y restos vegetales deberán enterrarse en el propio campo o retirarse, nunca verterse sobre el terreno forestal colindante.
El seguimiento será obligatorio. Una vez finalizadas las obras, el promotor deberá presentar un informe final en Girona que certifique que todo lo anterior se ha cumplido punto por punto.
Si aparecen restos arqueológicos durante las excavaciones, hay un protocolo de 48 horas para avisar al Departamento de Cultura.
La precaución es la norma.
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