Luz verde a los nuevos campos de cereal en la finca Gomira
La Generalitat autoriza la roturación forestal para crear nuevos cultivos en la finca Gomira, imponiendo condiciones estrictas para proteger la fauna y el agua.
La finca Gomira, situada en Montmajor y extendiéndose hacia Navès, tiene luz verde para transformar 8,34 hectáreas de terreno en nuevos campos de cereal. La Generalitat ha resuelto que el proyecto promovido por Construccions Cint, SA no requiere pasar por una evaluación de impacto ambiental ordinaria, siempre y cuando se cumplan a rajatabla las medidas preventivas y correctoras impuestas por los técnicos.
Datos clave
- Superficie
- 8,34 ha
- Ubicación
- Montmajor y Navès
- Restricción fauna
- Sin roturación del 15 de marzo al 15 de julio
- Gestión forestal
- Conservar mínimo 10 árboles de >40 cm por ha
- Patrimonio
- Prospección arqueológica obligatoria
El plan original ha tenido que ser ajustado para sortear zonas de alta sensibilidad. Nueve roturaciones distintas, identificadas desde la RM01 hasta la RM09, suman la superficie final autorizada. Algunas de estas actuaciones han sido excluidas de áreas con pendientes superiores al 20 por ciento para evitar problemas graves de erosión y movimientos de tierra.
La preservación de los márgenes de piedra seca es una condición obligatoria. Estas estructuras no solo forman parte del paisaje y la historia local, sino que funcionan como refugios vitales para la fauna. El informe recuerda expresamente que el arte de la piedra seca está protegido por la UNESCO desde 2018.
Se prohíbe cualquier trabajo de roturación entre el 15 de marzo y el 15 de julio. Es la época crítica de cría para las aves y la nidificación, y el calendario agrícola deberá ajustarse a este parón biológico.
La Agencia Catalana del Agua también ha dejado su sello. Varias roturaciones, como la RM01, RM02, RM03, RM07 y RM08, requieren autorización expresa al situarse en dominio público hidráulico o en zonas de policía de cauces de la riera de Tentellatge y sus torrentes tributarios.
El proyecto incluye medidas para favorecer los bosques maduros, conservando árboles con cavidades o ejemplares muertos en pie. Se busca que la nueva matriz agrícola conviva con el entorno forestal sin romper la conectividad ecológica.
Un arqueólogo deberá supervisar preventivamente las obras. La zona de El Berguedà que limita con El Solsonès es rica en monumentos megalíticos y cualquier hallazgo inesperado obligará a detener la actividad inmediatamente.
El promotor deberá presentar un informe final al concluir los trabajos. El control será estricto.
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