Luz verde a la transformación agrícola de Mesas del Romeral
La Junta de Extremadura formula la declaración de impacto ambiental favorable para el proyecto de regadío en Arroyomolinos. El plan contempla el uso de aguas del Canal de Orellana y condiciones estrictas de conservación.
El proyecto para transformar la finca Mesas del Romeral, situada en el término municipal de Arroyomolinos, cuenta con el visto bueno de la Junta de Extremadura. La resolución ambiental, recién publicada, autoriza el cambio de secano a regadío en una superficie de 294,42 hectáreas, con el fin de poner en marcha una plantación de olivar en superintensivo y alcornoque en intensivo. El promotor, Ramón Saavedra Silva, ya tiene vía libre para avanzar tras superar el trámite de evaluación ambiental. No hubo alegaciones durante el proceso público.
Datos clave
- Plazo
- Inicio de obras en 4 años
- Superficie
- 294,42 hectáreas
- Consumo agua
- 734.670 metros cúbicos anuales
- Ubicación
- Arroyomolinos, polígono 13
La transformación abarca casi la totalidad de la finca, que suma 326,07 hectáreas en el polígono 13. El plan prevé dedicar 195,36 hectáreas al olivar y otras 99,06 al alcornoque, con un consumo estimado de agua de 734.670 metros cúbicos anuales. Para ello se captará agua del Canal de Orellana, en el municipio de Guareña, y se almacenará en dos nuevas balsas de regulación proyectadas en la propia finca. El proyecto no solo busca mayor productividad, sino que, según el estudio técnico, tiene un impacto positivo al fijar carbono mediante la nueva vegetación.
La luz verde viene, eso sí, con una lista de condiciones estrictas para proteger el entorno. El área colinda con el Parque Natural de Cornalvo y la ZEPA-ZEC del embalse, por lo que será obligatorio dejar una franja de 20 metros sin transformar en la linde. Se deben respetar todas las encinas y alcornoques ya presentes, manteniendo un radio de 8 metros libre de cultivo alrededor de cada ejemplar, y está prohibido el laboreo entre el 1 de abril y el 30 de junio para evitar daños a nidos de aves.
La gestión del suelo es otro punto clave de la resolución, que advierte sobre el riesgo de erosión en las zonas con pendientes superiores al 10 por ciento. El promotor deberá realizar un replanteo topográfico detallado antes de empezar las obras, identificando qué áreas se deben excluir de la plantación de olivar por su vulnerabilidad. Las dos balsas, consideradas pequeñas presas, contarán con rampas de escape y cerramientos diseñados para que la fauna no quede atrapada si cae accidentalmente al agua.
La normativa ambiental será de obligado cumplimiento durante todas las fases de vida del proyecto. Si hay un cambio de promotor, este deberá subrogarse en todas las obligaciones, y cualquier modificación sustancial del diseño inicial requerirá una nueva evaluación. El control del agua será riguroso, con la obligación de instalar contadores para medir los caudales captados en tiempo real. Las obras deben iniciarse en un plazo máximo de cuatro años, o la declaración perderá su vigencia.
La actividad agrícola se integra así en un entorno de páramos y mesas que el proyecto promete proteger. Las administraciones consultadas han dado su visto bueno, aunque han recordado la necesidad de asegurar la continuidad de los caminos públicos que cruzan la finca. Arroyomolinos verá cambiar el paisaje de esta zona con una apuesta por el cultivo intensivo que ahora, tras meses de trámites, pasa de la teoría a la ejecución.
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