Extremadura renueva el convenio de asistencia religiosa en sus hospitales
La Junta de Extremadura y la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz sellan un nuevo acuerdo de cuatro años para los servicios religiosos en los hospitales públicos. El importe total roza los dos millones de euros.
La asistencia religiosa en los hospitales extremeños tiene nuevo marco de colaboración para los próximos cuatro años. La Junta de Extremadura y la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz han renovado el convenio que regula el servicio de capellanía en los centros sanitarios públicos, garantizando su continuidad hasta octubre de 2030.
Datos clave
- Inversión total
- 1.862.352,00 €
- Duración
- 4 años (1 de octubre de 2026-2030)
- Retribución
- 19.440 € anuales por capellán
- Centros incluidos
- 12 hospitales del SES
El acuerdo implica un desembolso global de 1.862.352 euros. Esta cantidad se distribuirá en pagos trimestrales de 116.397 euros, destinados a cubrir la labor de los capellanes que operan en los centros del Servicio Extremeño de Salud (SES). Cada profesional a tiempo completo recibirá 19.440 euros anuales, mientras que la dedicación a tiempo parcial se retribuye con el 55 por ciento de dicho importe.
La red hospitalaria afectada es extensa y abarca desde los grandes hospitales universitarios hasta centros comarcales. El Hospital Universitario de Badajoz, con 438 camas, encabeza la relación de dotación con tres capellanes a tiempo completo y uno a tiempo parcial. Le siguen el Hospital Perpetuo Socorro y Materno-Infantil, también en Badajoz, y el Hospital de Mérida, que cuentan cada uno con dos capellanes a jornada completa y uno parcial.
La distribución continúa por el resto de la región. El Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres y el de Don Benito-Villanueva mantienen una estructura similar, con dos capellanes a tiempo completo y uno parcial. Los centros de Tierra de Barros, Llerena y Zafra cuentan con un capellán a tiempo completo, mientras que otros como el Universitario de Cáceres, el de Coria, el Virgen del Puerto y Campo Arañuelo combinan una figura a tiempo completo con otra a tiempo parcial.
El convenio refuerza la independencia de este servicio pastoral, que debe integrarse en el modelo de atención humanizada de la sanidad regional. Los capellanes deberán coordinarse con las gerencias de cada área de salud, garantizando siempre el respeto a la libertad religiosa y la intimidad de los pacientes. La labor incluye desde las visitas a los enfermos y la administración de sacramentos hasta el asesoramiento moral.
El seguimiento del convenio recae en una comisión específica. Está formada por representantes de la Consejería de Salud, el SES y la Provincia Eclesiástica, incluyendo al Delegado Episcopal de Pastoral de la Salud. Este órgano velará por el cumplimiento de los acuerdos y resolverá posibles discrepancias que surjan durante la vigencia del pacto.
La actividad de los capellanes no crea vínculo laboral con la administración extremeña. Los voluntarios católicos que deseen colaborar deberán cumplir con la normativa de voluntariado regional y estar bajo la supervisión directa del capellán del centro hospitalario correspondiente.
La transparencia presupuestaria queda fijada en el documento. Los pagos se realizarán por trimestres vencidos tras la justificación de los servicios prestados. Si la actividad de un capellán se interrumpe, el SES debe ser notificado a través de la gerencia del área de salud, asegurando que las cuentas reflejen la realidad operativa de cada hospital.
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