Extremadura rastrea el ADN en excrementos para proteger a sus aves
La Junta y la Universidad de Extremadura lanzan un estudio genético sobre la incidencia de zorros y meloncillos en especies amenazadas como el sisón o la avutarda.
El campo extremeño y su biodiversidad, que pasan por un momento crítico, se asoman a una nueva forma de vigilancia científica. La Junta de Extremadura y la Universidad de Extremadura han formalizado un convenio para rastrear la dieta de los mesocarnívoros, como zorros y meloncillos, con el fin de proteger a aves esteparias en peligro de extinción, como el sisón, la avutarda y el aguilucho cenizo. La clave está en los excrementos.
Datos clave
- Importe
- 30.000 €
- Plazo
- 7 meses
- Objetivo
- Análisis genético de 300 muestras
- Responsables
- José Luis Fernández y María Jesús Palacios
La investigación utilizará técnicas de genética molecular para analizar 300 muestras biológicas que serán recogidas en los próximos meses. El objetivo es identificar qué depredadores están influyendo realmente en la supervivencia de estas especies, cuyo declive poblacional en Extremadura supera en muchos casos la media nacional.
El convenio cuenta con una dotación total de 30.000 euros, financiados en un 75 por ciento por el proyecto LIFE Iberian Agrosteppes. La Universidad de Extremadura destinará estos fondos principalmente a la contratación de un técnico investigador durante cuatro meses y medio, además de a la adquisición de reactivos y material fungible de laboratorio.
El equipo de trabajo, liderado por el investigador José Luis Fernández, contará con el apoyo técnico del Servicio de Conservación de la Naturaleza de la Junta. La labor incluye la recogida de muestras en campo, su análisis en los laboratorios de la Facultad de Veterinaria de Cáceres y la elaboración de una memoria final.
Los trabajos tienen un plazo de ejecución de siete meses desde la firma, que tuvo lugar el 23 de octubre de 2026. La universidad ya tiene experiencia en estos estudios, habiendo colaborado anteriormente en análisis similares sobre el desmán ibérico y el lobo.
La vigilancia se antoja necesaria ante la disminución de conejos y perdices, que ha empujado a estos mamíferos carnívoros a buscar presas alternativas. Los datos obtenidos permitirán tomar decisiones de gestión más precisas para frenar el declive de las aves esteparias.
El acuerdo finaliza el 30 de junio de 2027. La comisión de seguimiento, que velará por el cumplimiento de los objetivos, se reunirá al menos cada dos meses.
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