El río Urumea se pone guapo en Zikuñaga: luz verde a la restauración
La Diputación ha dado luz verde al proyecto de restauración del Urumea en Zikuñaga para salvar su hábitat fluvial. El proceso ha obligado a revisar varias expropiaciones tras las alegaciones de los vecinos, que consiguieron que se ampliaran al considerarse inviables los restos de las fincas. Aunque algunas reclamaciones sobre las medidas de los terrenos fueron rechazadas, el plan sigue adelante tras confirmarse que no necesita una evaluación ambiental extra. Ahora, la maquinaria tiene vía libre para empezar a trabajar en la zona.
El proyecto de restauración del Urumea a su paso por Zikuñaga ya tiene luz verde. La Diputación ha dado el paso definitivo para intentar que el río recupere su mejor versión en ese punto, que forma parte de la zona especial de conservación. Lo interesante es que, como suele ocurrir en estas obras, el proceso ha tenido sus tiras y aflojas con los propietarios del suelo. La familia Iradi Gorrotxategi, por ejemplo, logró que se ampliara la expropiación en dos de sus fincas (la 02 y la 07), alegando que el apaño les dejaba el resto del terreno inservible. Y la Diputación, en un gesto de lógica, les dio la razón, admitiendo que seguir explotando eso resultaba antieconómico. Caso cerrado para ellos.
Datos clave
- Qué hacer
- Presentar recurso ante el Consejo de Gobierno Foral o acudir al contencioso administrativo
- Fecha informe
- 21 de abril
- Redacción proyecto
- Febrero de 2024
- Afectación
- 13 propiedades afectadas por expropiación forzosa
Claro que no todo es decir que sí. La misma familia pidió corregir errores en las mediciones de una tercera finca (la 10), pero ahí la Diputación se puso firme y dijo que no, que eso se verá sobre el terreno mientras se tramita el proceso de expropiación forzosa. Como para dejar claro que, aunque se quiere restaurar la naturaleza, los límites de la propiedad siguen siendo sagrados.
El proyecto, que Ekolur SL dejó redactado en febrero de 2024, también contempla el impacto que tuvieron en su día las obras del TAV. El Adif, con sus torres y tendidos eléctricos, dejó la zona bastante marcada y ahora toca coordinar la restauración del río con lo que ya se hizo para el tren. Vamos, un Tetris administrativo para que el Urumea no sea el eterno perjudicado por las grandes infraestructuras.
¿Y qué pasa con el medio ambiente? Pues la propia Diputación, que es quien vigila la Red Natura 2000 en Gipuzkoa, ha dictaminado que este proyecto es necesario para la salud del río. Según sus técnicos, no hace falta pasar por el mal trago de una evaluación de impacto ambiental porque, precisamente, esta obra busca salvar el ecosistema, no cargárselo. Así que, con el informe bajo el brazo del pasado 21 de abril, el proyecto sigue adelante sin más dilación.
Para el vecino de Zikuñaga afectado directamente, el caso más claro es el de Asier Moreno Yanci. Su finca, identificada como la parcela 01, es la primera de una lista de 13 propiedades que tendrán que ceder parte de su terreno (en su caso, 293,04 metros cuadrados) para que el río vuelva a fluir como debe. El acuerdo es ya definitivo y fin de la vía administrativa. Ahora, a los interesados solo les queda la pataleta formal ante el Consejo de Gobierno Foral o directamente ir al contencioso ante el Tribunal de Instancia de San Sebastián. Lo dicho, toca seguirle la pista a las máquinas, que en cuanto empiecen, el Urumea empezará su cambio de cara.
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