Mutriku sigue buscando tesorero: prórroga mensual para una plaza difícil
La Tesorería del Ayuntamiento de Mutriku sigue en un limbo administrativo que obliga a nombrar a su tesorera accidental mes a mes. Ante la imposibilidad de cubrir la plaza de forma definitiva, la Diputación Foral ha vuelto a autorizar el nombramiento de Joana Apaolaza Perez para seguir al frente de las cuentas. Esta situación de prórrogas temporales se arrastra desde febrero, y por ahora, toca volver a renovar el cargo para que el ayuntamiento no se quede sin firma.
A veces, la burocracia se convierte en un juego de sillas musicales donde la música no para nunca. Esto es precisamente lo que le está pasando a Mutriku con su puesto de Tesorería. Se trata de un cargo reservado a personal con habilitación de carácter nacional, lo cual suena muy elegante, pero en la práctica significa que es un puesto difícil de cubrir si no hay nadie con el carnet exacto a mano.
Para salir del paso, la Diputación Foral de Gipuzkoa ha tenido que volver a tirar de Joana Apaolaza Perez, una funcionaria de carrera de la propia casa, para que se siente en la silla de forma accidental. No es la primera vez ni la segunda que ocurre: desde el 26 de febrero, el ayuntamiento ha ido solicitando prórrogas mensuales porque los trámites para una cobertura más permanente se atascan en el tiempo. Y así, mes a mes, se va tirando del hilo.
Ahora, con la orden foral del 27 de abril, se confirma que Joana volverá a ejercer estas labores a partir del 1 de mayo y durante, como máximo, otro mes más. Es un apaño provisional que se repite, como si estuviéramos en una película donde el protagonista nunca llega a entrar de forma definitiva por la puerta principal.
El ayuntamiento, por su parte, sigue con la tarea de enviar el acta de toma de posesión cada vez que el calendario obliga a renovar el permiso, mientras la Diputación asume las competencias de Gobernanza para que el barco de las cuentas de Mutriku no se quede sin capitán.
Si alguien tiene alguna queja o prefiere elevar este nombramiento a la vía contencioso-administrativa, tiene el plazo habitual de dos meses para ir a los juzgados de Donostia. Aunque, siendo realistas, nadie en Mutriku parece querer complicarse la vida por una solución que, de momento, mantiene la tesorería bajo control. Habrá que seguirle la pista hasta el próximo boletín por si la música vuelve a sonar antes de lo esperado.
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