Orio estrena Plan General: edificar sobre lo construido y cuidar la ría
Orio ya tiene Plan General de Ordenación Urbana aprobado, un texto que pone fin a las obsoletas Normas Subsidiarias de 2006. La estrategia es clara: edificar sobre lo ya construido y apostar por regenerar áreas como Dike o el entorno de la antigua Cerámicas Arocena. El plan incluye un nuevo puente y refuerza el paseo de la ría como eje vertebrador, desclasificando proyectos aislados como Aizperro que no encajaban en el modelo actual.
El Plan General de Ordenación Urbana de Orio, ese documento que llevaba años cocinándose, ya es oficial. Tras mucho ir y venir desde diciembre de 2025, la Diputación Foral de Gipuzkoa ha dado luz verde al texto refundido que marcará el futuro urbanístico de este municipio de 993 hectáreas. Se acaba la época de las Normas Subsidiarias de 2006, que ya estaban más que agotadas, y se abre un marco nuevo para las necesidades de hoy.
El plan es una apuesta por el crecimiento contenido y la regeneración urbana. Olvídense de ver grúas ocupando terrenos vírgenes donde antes solo había campo: el municipio ha decidido concentrar todo el potencial constructivo en lo que ya está edificado. De las 532 viviendas que se tienen previstas, 280 se gestionan como actuaciones de dotación y el grueso, 252, se concentran en el área urbanística de Dike, un proyecto que ya venía de antes pero que ahora, tras una modificación aprobada en 2024, tiene permiso para estirarse un poco más.
Luego están las zonas que todo oriotarra conoce bien: Aita Lertxundi, Mutiozabal y el entorno de la vieja fábrica de Cerámicas Arocena, ese subámbito bautizado como 13.1. Aquí la ordenación es pormenorizada y busca un equilibrio complicado: mantener la esencia del edificio fabril sin que se nos inunde al primer descuido del Oria. Para ello, el plan reserva un 40% de la edificabilidad total para vivienda protegida municipal y otra buena parte para alojamientos dotacionales.
Respecto a lo que es suelo industrial, el plan no inventa la rueda, sino que mantiene lo que ya funciona, como en la zona de Kaia, y fomenta que las plantas bajas de los edificios residenciales tengan vidilla con otros usos. Y claro, con Aizperro se ha puesto punto y final: el plan lo desclasifica porque no encajaba con el modelo territorial de Urola Costa. Se acabó lo de construir en medio de la nada, pegado a la autopista y lejos de todo.
En cuanto a la movilidad, el plan trae debajo del brazo un puente nuevo entre Anibarko Portua y Motondo, que permitirá que el actual puente pase a un segundo plano. También se incorpora la red de vías ciclistas del plan sectorial foral y se pone mimo en la red peatonal pegada a la ría, conectando el casco con la playa de Antilla. Todo diseñado con la idea de que la ría deje de ser un muro y pase a ser el eje central de ocio de Orio.
Finalmente, se consolidan equipamientos como la escuela de Hondartza o el cementerio, que sumará una treintena de plazas de parking. En definitiva, un documento serio para un municipio que quiere crecer sin perder el norte. Antes de salir del txoko, cabe mencionar que aunque algunos particulares intentaron meter alegaciones a última hora, la Diputación ha concluido que, al ser esta una disposición general, no cabían reclamaciones formales en esta fase. Habrá que seguirle la pista hasta el próximo boletín para ver cómo se aterriza todo este papel.
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