Luz verde al plan urbanístico de Potzuaga-Gaina en Getaria
Getaria da el visto bueno final a la transformación urbanística de Potzuaga-Gaina, donde se levantarán viviendas tanto libres como protegidas. El plan incluye la unión de las calles Sahatsaga y Herrerieta y la creación de un nuevo mirador público junto al cementerio. Además de las casas, el proyecto obliga a integrar mejor el trazado del Camino de Santiago y a aplicar medidas de eficiencia energética para combatir el cambio climático. Las máquinas podrán entrar en acción en cuanto se complete la gestión de los terrenos.
El sector de Potzuaga-Gaina en Getaria está a punto de cambiar de aires. Después de meses de trámites entre los técnicos municipales y el Consejo de Gobierno Foral, ya tenemos el texto refundido que da luz verde definitiva a esta transformación urbanística. El plan, bautizado con el nombre de AU.XVIII Potzuaga-Gaina, busca ordenar un terreno de casi 30.000 metros cuadrados que, hasta ahora, vivía en un limbo de normativas que tocaba refrescar.
La gran idea detrás de esta operación es sencilla: coser este ámbito con el casco urbano consolidado de Getaria, dándole forma con edificios de tipología abierta. Para ello, se va a proceder a la unión de las calles Sahatsaga y Herrerieta mediante un convenio de ocupación directa. Básicamente, se trata de que las máquinas entren ya, se despeje el camino y se conecten ambos viales, resolviendo de paso el acceso hacia el cementerio y la zona de Potzuaga, que siempre ha sido un punto de encuentro un poco enrevesado.
El plan es ambicioso y busca ser realista. Para hacer viable la iniciativa en la coyuntura actual, se ha aumentado razonablemente la edificabilidad del ámbito. Los números mandan: tenemos más de 21.000 metros cuadrados de techo sobre rasante para viviendas. De ese pastel, una parte importante, concretamente 11.385 metros cuadrados, va directa para Viviendas de Protección Pública Social (VPPS), mientras que otros 4.140 metros cuadrados se reservan para viviendas tasadas. Las libres, las que irán a mercado abierto, se quedan en 5.175 metros cuadrados.
¿Y qué pasa con el suelo público? Aquí es donde el plan intenta ganar puntos con el vecindario. Se han reservado parcelas estratégicas para equipamientos y espacios libres. Hay una zona especialmente curiosa cerca del cementerio, pensada para funcionar como un mirador con vistas, integrándose en el sistema de espacios libres del municipio. Además, se incluye el trazado del Camino de Santiago, que atraviesa el ámbito y que ahora deberá quedar bien integrado y señalizado para que los peregrinos no se pierdan entre tanto bloque de obra nueva.
El plan también incluye lecciones aprendidas sobre el cambio climático. Nada de hacer las cosas como hace treinta años: los proyectos tendrán que ser permeables, incluir sistemas de drenaje sostenible para evitar charcos y problemas con el agua, y considerar medidas de eficiencia energética. Por no hablar de que el arbolado y la creación de refugios climáticos frente a las olas de calor son ahora parte de las obligaciones de los constructores.
Para quienes ya se estén preguntando cuándo empiezan las máquinas, la orden ya está publicada y es firme. No obstante, siempre queda el recurso potestativo de reposición para los particulares que se sientan afectados, aunque, siendo francos, parece que el tren ya ha salido de la estación. Habrá que seguirle la pista a esta transformación para ver cómo queda ese nuevo mirador y si el Camino de Santiago luce tan bien como dicen los planos antes de la próxima ronda de txikiteo.
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