Ibarra da luz verde al plan urbanístico del subámbito Arane
Ibarra ya ha aprobado definitivamente el Plan Especial de Ordenación Urbana para el subámbito 1.3 Arane. El proyecto, que afecta a una superficie de 2.909 metros cuadrados, permitirá el desarrollo de viviendas de promoción libre manteniendo el caserío Arane como pieza central protegida. Los promotores tienen ahora un plazo de cinco meses para presentar el proyecto de reparcelación y seguir adelante con la transformación de la zona.
El Ayuntamiento de Ibarra por fin ha dado carpetazo al expediente urbanístico del subámbito 1.3 Arane. Tras un largo proceso de trámites que arrancó hace tiempo con la aprobación inicial y las consiguientes consultas, el Pleno celebrado el pasado 26 de marzo terminó de dar luz verde a la propuesta definitiva. Los hermanos Izaguirre Amundarain han sido los impulsores de este texto refundido de enero de 2026, un documento que ya incluye todas las correcciones solicitadas tanto por el consistorio como por el Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Gipuzkoa.
Esta modificación urbanística no es moco de pavo: estamos hablando de un espacio de 2.909 metros cuadrados que va a cambiar su fisonomía. La zona se categoriza ahora como suelo urbano no consolidado, lo que permite un incremento de la edificabilidad ponderada en un entorno que tiene su pieza angular en el caserío Arane. Este edificio, que ya estaba en el catálogo de Patrimonio Cultural de Ibarra con protección básica, mantiene su blindaje, y cualquier obra que se haga allí tendrá que seguir las estrictas normas de protección de elementos históricos y arquitectónicos.
El plan prevé convertir este terreno en una única parcela resultante donde se individualizarán cinco subparcelas residenciales. ¿Qué significa esto? Pues que estamos ante una actuación de dotación en toda regla. La vivienda de promoción libre será la protagonista, con un diseño que además tendrá que enfrentarse a los riesgos de inundabilidad del río, ya que la solera de las plantas bajas deberá estar, como mínimo, a una cota de 86,92 metros.
La normativa es, como cabe esperar, bastante minuciosa. Se prohíben las cubiertas planas, se limita la altura de los cierres interiores a 1,20 metros y se establecen distancias obligatorias respecto al río. Además, el proyecto pone mucho énfasis en la sostenibilidad y la accesibilidad, exigiendo que las obras se guíen por manuales de buenas prácticas ambientales. Y ojo, que si durante las excavaciones alguien encuentra restos arqueológicos, los trabajos deberán detenerse de inmediato y avisar a Cultura.
El plazo para presentar el proyecto de reparcelación es de cinco meses. Una vez que la cesión del terreno dotacional esté inscrita en el registro de la propiedad, los promotores tendrán otros tres meses para pedir licencia y demoler el muro que obstaculiza el desarrollo previsto. Es un paso importante para el futuro urbanístico de la zona, que ahora deberá ponerse en marcha bajo la estricta mirada de los técnicos municipales. Para quienes tengan alguna queja, el acuerdo ya es firme en vía administrativa, así que el siguiente paso para protestar sería recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, aunque a estas alturas parece poco probable que la cosa llegue a tanto.
Habrá que seguirle la pista a Arane para ver cómo se transforma este rincón de Ibarra. De momento, las normas están claras, el plan está aprobado y el terreno tiene el destino marcado. Antes de salir del txoko, recordar que toda esta documentación está disponible en la web municipal para quien quiera revisar los detalles al milímetro.
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