Tolosa pone reglas nuevas para reformar sus edificios protegidos
El Ayuntamiento de Tolosa ha retocado su catálogo de patrimonio para poner las cosas claras sobre cómo se puede intervenir en edificios protegidos, especialmente en la antigua finca del Banco Gipuzkoano. Ahora, las normas son estrictas: nada de tapar los aplacados de piedra de las fachadas ni modificar balcones, aunque los patios interiores sí podrán aislarse. Además, han aprovechado para sumar el edificio del número 3 de la calle Santa Clara a la lista de inmuebles protegidos, abriendo un plazo de treinta días por si alguien quiere decir la suya.
Toca hablar de urbanismo, patrimonio y esa vieja costumbre tolosarra de cuidar hasta el último detalle de sus edificios. El Pleno del Ayuntamiento de Tolosa ha dado luz verde a una pequeña pero significativa modificación en su catálogo de protección, esa lista que decide qué edificios tienen derecho a envejecer con dignidad y cuáles no. La noticia tiene nombre y apellidos: la antigua finca del Banco Gipuzkoano, situada en el número 4 de la calle Eskolapioetako lorategia.
Todo empezó con un par de ciudadanos que, allá por 2025, pusieron sobre la mesa varias alegaciones. De aquel lío legal, algunas fueron desestimadas, pero hubo una en particular, la presentada por un vecino bajo las siglas L.T.U., que los técnicos municipales decidieron aceptar parcialmente. Y no es que fuera un cambio sustancial que pusiera patas arriba el PGOU de Tolosa, pero ha servido para ajustar las normas de juego a la hora de intervenir en esta edificación protegida.
El nuevo criterio es claro: cualquier obra que se haga en este edificio debe respetar su alma, sus elementos constructivos y su tipología, incluso aunque no tengan un valor patrimonial directo. Vamos, que no vale cualquier chapuza. Se permitirá el aislamiento exterior en patios interiores, pero ni se te ocurra tocar las fachadas principales que lucen ese aplacado de piedra característico. En Tolosa tienen claro que hay texturas que deben preservarse para mantener la armonía del conjunto.
Otra joya que se añade a la descripción es el tema de los vanos y balcones: deben mantener su configuración original. Las carpinterías, por desgracia, ya perdieron su materialidad original, pero el Ayuntamiento exige al menos conservar la forma y el color para no desentonar. Además, el edificio, que cuenta con una cubierta a varias aguas de lo más compleja y un lucernario central de lo más singular, seguirá contando con su ascensor. La modernidad y la historia, ya se sabe, tienen que aprender a convivir.
Para cerrar el círculo, el Ayuntamiento también ha decidido blindar otro inmueble: el número 3 de la calle Santa Clara. Se suma a la lista de edificios protegidos y se le añade su propia ficha, la número 39 del catálogo. Ahora se abre un nuevo periodo de exposición pública de treinta días para que quien tenga algo que decir sobre esta inclusión pueda presentar sus sugerencias o reclamaciones.
Así que ya lo saben. Si usted es de los que sigue de cerca el día a día de las normativas urbanísticas, tiene un mes para revisar los informes y alegar. Y si no hay ruido en este periodo, el catálogo se entenderá definitivamente ampliado. Para ir cerrando el café, lo de Tolosa es una muestra más de cómo se puede gestionar el patrimonio local sin perder el pulso: protegiendo el ladrillo viejo pero permitiendo que el ascensor siga subiendo. Habrá que seguirle la pista hasta que el catálogo quede cerrado definitivamente.
Suscribirte al BOG por 3€ al mes
Acceso completo al Boletín Oficial de Gipuzkoa, sin el tope de tres artículos al día.
- Lectura ilimitada del BOG
- Boletín diario incluido
- Apoyas un boletín independiente
3€
Suscribirme al BOG