El programa Mi Primera Vivienda de Madrid se abre a los 50 años
Ver las 79 ayudas abiertas en la Comunidad de Madrid →La Comunidad de Madrid amplía el acceso a hipotecas avaladas para la compra de vivienda. El límite de edad sube hasta los 50 años y se incluyen nuevas condiciones para familias con hijos a cargo.
Si vives en la Comunidad de Madrid y te has estrellado contra el muro del ahorro previo al intentar comprar tu primera casa, el programa Mi Primera Vivienda acaba de abrir su abanico de posibilidades. La Consejería de Vivienda, Transportes e Infraestructuras ha publicado una nueva orden, con fecha del 27 de julio de 2026, que flexibiliza los requisitos para acceder a estas hipotecas avaladas por la administración regional. El objetivo es claro: permitir que más personas accedan a la financiación bancaria necesaria para cubrir ese 20 por ciento que los bancos rara vez financian.
Datos clave
- Límite de edad
- 50 años (sin límite para familias)
- Financiación máxima
- Hasta el 100% del valor del inmueble
- Precio vivienda
- Igual o inferior a 425.000 €
- Requisito residencia
- 2 años en la Comunidad de Madrid
El cambio más sustancial afecta a la edad. El programa, que antes ponía el listón en los treinta y cinco años, ahora extiende su cobertura hasta los cincuenta. También se abre a familias numerosas, monoparentales y aquellas con hijos menores de edad a su cargo, sin que en estos últimos casos exista un límite de edad. Para todos ellos, el requisito de partida es la solvencia económica demostrada y que la vivienda sea la primera que adquieren en propiedad.
La ayuda consiste en que la Comunidad de Madrid realiza un depósito en la entidad financiera adherida, lo que permite que el préstamo hipotecario cubra más allá del 80 por ciento del valor del inmueble. El porcentaje máximo varía según el perfil del comprador. Los menores de cuarenta años, así como familias numerosas o monoparentales, pueden optar a financiar hasta el 100 por 100 del valor de tasación o del precio de compraventa, siempre que este último no supere los 425.000 euros.
Para el resto de beneficiarios, el escalón es diferente. Quienes no superen los cuarenta y cinco años pueden llegar hasta un 95 por 100 del valor, mientras que aquellos que se sitúen entre los cuarenta y seis y los cincuenta años tienen garantizado hasta un 90 por 100 del valor del inmueble. La vivienda debe estar situada en la Comunidad de Madrid y convertirse en el domicilio habitual y permanente del comprador durante al menos cinco años.
La letra pequeña es importante. El solicitante debe acreditar una residencia legal en la región durante los dos años anteriores a la petición del préstamo. Además, el documento oficial advierte que no podrán ser titulares de otra vivienda en el territorio nacional, salvo en casos muy concretos de herencias de partes alícuotas que no superen el 50 por ciento o por sentencias judiciales de divorcio donde no se haya adjudicado el uso de la residencia familiar.
El procedimiento para los interesados no cambia en su esencia: deben acudir a una de las entidades financieras que se adhieran al programa. Son los bancos los encargados de verificar que el solicitante cumple con todo el expediente, incluyendo la nota simple del Registro de la Propiedad que certifique la ausencia de otros inmuebles a su nombre.
La orden establece una relación de colaboración con los bancos, que deben estar presentes en el territorio con al menos cinco sucursales. La entidad financiera elegida debe gestionar el estudio de solvencia y, en caso de resolución favorable, mantener las condiciones de la oferta durante 30 días naturales. El banco también corre con los gastos de tasación del inmueble.
Los convenios entre los bancos y la Comunidad de Madrid tendrán una vigencia de dos años, prorrogables por uno más. Esta nueva normativa deroga la anterior Orden 2350/2022, de 27 de julio. La administración regional asume la garantía del exceso sobre el 80 por ciento del valor en caso de impago, con el límite del saldo depositado en la entidad.
Las entidades financieras tienen ahora el camino despejado para adherirse a esta nueva etapa del programa, cuyas solicitudes seguirán un orden riguroso de llegada. Quien necesite este impulso ya sabe a qué puerta llamar.
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