El nuevo reglamento de la piscina municipal de Librilla, al detalle
Librilla estrena reglamento para su piscina municipal. El texto detalla desde las normas de convivencia hasta las sanciones por incumplir el aforo o las condiciones de higiene.
Si sueles refrescarte en la piscina municipal de Librilla, toma nota de que las normas del juego han cambiado oficialmente. El Ayuntamiento ha aprobado el nuevo reglamento interno que regirá el uso de la instalación, desde las zambullidas en el vaso de chapoteo hasta las meriendas en la zona de césped.
Datos clave
- Qué hacer
- Cumplir el nuevo reglamento de uso
- Recurso
- 2 meses ante el Tribunal Superior
- Infracciones leves
- Hasta 15 días de suspensión
- Infracciones graves
- De 16 días a 3 meses de suspensión
- Infracciones muy graves
- Hasta una temporada completa de baño
El documento, que ya es plenamente vigente tras su publicación, pone negro sobre blanco lo que hasta ahora podía ser una sugerencia o una norma de cortesía. El personal de la piscina tiene ahora un respaldo legal explícito para pedir la salida inmediata a cualquier usuario que no mantenga una conducta cívica, desde insultos hasta juegos peligrosos que pongan en riesgo a los demás bañistas.
El régimen disciplinario está detallado con precisión técnica. Se clasifican las infracciones en tres niveles: leves, graves y muy graves. Una falta leve puede costarte un apercibimiento por escrito o hasta 15 días sin acceso. Si acumulas tres de estas en la misma temporada, la siguiente sanción ya saltará al cajón de las graves, con hasta tres meses de suspensión.
Las infracciones muy graves incluyen agresiones físicas, la grabación de imágenes íntimas en vestuarios o la manipulación de los sistemas de depuración. En estos casos, la expulsión puede extenderse hasta una temporada completa, sin perjuicio de las responsabilidades civiles o penales que los hechos pudieran acarrear.
Si necesitas ayuda especial para el acceso por edad o discapacidad, el reglamento prevé acompañamiento adulto. Eso sí, los menores de 14 años deben estar siempre acompañados. La presencia del socorrista no exime a los padres de su deber de vigilancia directa.
El aforo también se ajusta a la normativa vigente. Cuando se alcanza el máximo permitido, el acceso se cierra hasta que salgan otros bañistas. Las reclamaciones por el aforo no tienen recorrido legal, como advierte el texto.
El reglamento entra en vigor. Cumplirlo evita problemas.
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