Luz verde a la transformación ambiental de la dársena de Lamiako
Ver las 75 ayudas abiertas en el País Vasco →El Gobierno Vasco autoriza la recuperación ambiental de la dársena de Lamiako, en Leioa, que permitirá restaurar la marisma y desviar el río Gobela. La obra tiene un plazo estimado de ejecución de 18 meses.
La dársena de Lamiako, en Leioa, se prepara para un cambio de imagen radical que busca devolverle su carácter natural. El Gobierno Vasco ha emitido el informe de impacto ambiental que da luz verde al proyecto de recuperación de esta zona, dejando atrás el pasado industrial que durante décadas la mantuvo constreñida entre polígonos y hormigón.
Datos clave
- Plazo de ejecución
- 18 meses
- Excavación prevista
- 153.000 metros cúbicos de rellenos
- Finalidad
- Recuperación de marisma y parque urbano
- Vigencia
- 4 años
El plan, promovido por Lamiako Real Estate Holding y otros, transformará por completo el entorno del río Gobela. El objetivo principal es convertir una amplia franja en una zona de marisma, restaurando un ecosistema que es una rareza en la ría del Nervión. Se estima que las obras durarán 18 meses, la mitad de ellos dedicados a la ejecución material, y que el resultado será un nuevo parque urbano conectado a la trama municipal.
La intervención es ambiciosa y requiere mover gran cantidad de terreno. Se prevé excavar unos 153.000 metros cúbicos de rellenos antrópicos antiguos para abrir el nuevo cauce sinuoso del Gobela, que confluirá con la ría tras absorber el caudal del río Udondo. El proyecto incluye la creación de lagunas permanentes y zonas de marisma baja y alta, diseñadas para que la naturaleza recupere su espacio bajo la antigua carretera BI-711.
El informe ambiental impone condiciones estrictas para evitar sorpresas durante la obra. Por ejemplo, los materiales retirados deberán ser analizados en catas previas por si esconden contaminación industrial, y cualquier hallazgo arqueológico o de fauna protegida, como el visón europeo o el juncus acutus, forzará la paralización inmediata de los trabajos. El ruido también estará vigilado, limitándose las labores al horario diurno.
La transformación respeta elementos culturales clave. El puente de Udondo, esa pieza singular de fundición, se mantendrá íntegro y protegido. Además, se han incluido recomendaciones paisajísticas adicionales, como ampliar las franjas de bosque de ribera y cuidar que las nuevas sendas peatonales no interfieran con las zonas donde la fauna buscará refugio y cría.
Las medidas de control serán constantes. Durante el proceso, el promotor deberá contar con una asesoría ambiental especializada que vigile desde la calidad de las aguas hasta la correcta gestión de los residuos. La intención es que, cuando el polvo se asiente y terminen los movimientos de tierra, la dársena pase de ser un polígono olvidado a un pulmón verde donde el Gobela y la marisma vuelvan a ser los protagonistas.
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