Luz verde a la ampliación de la almazara Molino del Genil en Écija
El Pleno de Écija autoriza la ampliación de esta industria aceitera en suelo rústico. El proyecto incluye una nueva sala de tratamiento de aguas y una reserva arqueológica protegida.
El Pleno de Écija ha dado luz verde a la ampliación de la almazara Molino del Genil, un movimiento que permite a esta industria aceitera de la carretera A-453, en el kilómetro 18,7, consolidar su actividad y preparar el terreno para futuras expansiones. La decisión fue unánime, con el respaldo de todos los grupos políticos municipales presentes en la última sesión.
Datos clave
- Empresa
- Molino del Genil S.L.
- Ubicación
- Carretera A-453, km 18,7, Écija
- Prestación
- 3% del presupuesto de ejecución material
- Reserva
- Entidad arqueológica Molino del Genil_La Suerte
El proyecto, impulsado por Juan Manuel Martínez-Sagrera Martín, contempla la construcción de una sala de tratamiento de aguas de 77,50 metros cuadrados y un depósito de regulación de vertidos. Además, se habilitará una losa de hormigón de 484,80 metros cuadrados para los depósitos de la bodega y se explanará una superficie de 8.370 metros cuadrados para necesidades futuras.
La aprobación definitiva no es un cheque en blanco, ya que llega cargada de condiciones. Los servicios técnicos han exigido un estricto control arqueológico debido a la presencia de la entidad arqueológica inédita conocida como Molino del Genil_La Suerte. Este perímetro queda declarado reserva arqueológica: está prohibida cualquier obra o movimiento de tierra dentro de sus límites.
Para el resto de la parcela, cualquier nueva intervención requerirá una autorización previa de la Consejería de Patrimonio Cultural. Asimismo, el Ayuntamiento ha condicionado la futura licencia de legalización a un informe favorable de Endesa sobre la seguridad de las instalaciones eléctricas, tras detectarse necesidades de potencia de 2.097 kW.
La empresa deberá abonar una prestación compensatoria al municipio. Se aplicará un tipo minorado del 3 por ciento sobre el presupuesto de ejecución material de las obras, en lugar del 10 por ciento habitual, al tratarse de una actividad de transformación de productos agrícolas primarios con materia prima del entorno.
Todo debe quedar claro. Las condiciones se inscribirán en el Registro de la Propiedad.
La normativa es taxativa. El cese de la actividad durante cinco años seguidos supondrá la pérdida de esta autorización y la obligación de devolver los terrenos a su estado original. Los costes de esa reversión correrán por cuenta de la entidad.
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