Cámara de Cuentas: luces y sombras en las obras contra la sequía
La Cámara de Cuentas de Andalucía audita las infraestructuras hidráulicas de emergencia. Un total de 110 obras analizadas, plazos de ejecución que se duplican y carencias en la evaluación del impacto real.
La sequía ha sido un hueso duro de roer para Andalucía en los últimos años, y la Cámara de Cuentas ha puesto bajo la lupa cómo se ha gestionado la respuesta técnica y presupuestaria. El reciente informe de fiscalización publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía desgrana la ejecución de 110 obras de interés autonómico, diseñadas para asegurar el abastecimiento de agua en situaciones críticas.
Datos clave
- Importe licitación
- 346,40 millones de €
- Obras analizadas
- 110
- Duración media
- 16,11 meses
- Plazo previsto
- 10,59 meses
El documento, que abarca el periodo entre 2020 y 2024, arroja luces y sombras sobre la eficiencia de estas medidas. De las 110 obras previstas en los distintos decretos y acuerdos, solo 55 han llegado a tramitarse. Esto se traduce en 70 expedientes de ejecución, con un importe de licitación que alcanzó los 346,40 millones de euros.
La Cámara de Cuentas advierte que la celeridad administrativa no siempre ha ido de la mano con los resultados esperados. De hecho, la duración media de las obras se disparó hasta los 16,11 meses, superando con creces los 10,59 meses previstos inicialmente. Los motivos han sido variados, desde expropiaciones hasta retrasos en el suministro de materiales, lo que obligó a tramitar 54 ampliaciones de plazo en los expedientes vigentes.
El informe subraya que, aunque se aprobaron medidas de emergencia, la burocracia ha frenado el ritmo en varias cuencas hidrográficas. Por ejemplo, la falta de tramitación de un número significativo de actuaciones pone en tela de juicio la urgencia invocada en los decretos-ley. Además, se señala la disparidad en el control interno, donde algunos comités de gestión han incumplido la periodicidad de sus reuniones pese a la delicada situación hídrica.
En cuanto al impacto real, la fiscalización apunta a carencias importantes de información. Muchos expedientes no cuantifican el agua generada, lo que impide valorar con precisión si la inversión ha logrado efectivamente el objetivo de aumentar la garantía de abastecimiento humano. El informe es claro: sin datos homogéneos, la rendición de cuentas sobre estos recursos se vuelve un ejercicio complejo.
Como propuesta de mejora, la Cámara de Cuentas lanza una batería de recomendaciones. Entre ellas, destaca la necesidad de priorizar los sistemas de explotación con situaciones más persistentes de escasez y establecer un sistema de indicadores verificables que mida el impacto real de cada céntimo invertido. La gestión del agua en Andalucía sigue siendo un reto que exige, además de presupuesto, una planificación impecable.
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