Luz verde ambiental a la planta de emergencia de 20 MW en El Goro
La Consejería de Transición Ecológica autoriza el proyecto de GPM Generación en Telde, condicionado a estrictas medidas de protección arqueológica y acústica.
El polígono industrial de El Goro, en el municipio grancanario de Telde, contará con una nueva planta de generación eléctrica de emergencia. La Dirección General de Calidad Ambiental ha formulado el informe de impacto ambiental para este proyecto, promovido por GPM Generación, S.L.U., que busca reforzar la seguridad del suministro eléctrico en situaciones de necesidad energética. La planta, con una capacidad de 20 MW, está diseñada para un funcionamiento eventual y puntual, con una vida útil estimada de tres años prorrogables.
Datos clave
- Proyecto
- Planta de generación de emergencia de 20 MW
- Ubicación
- Polígono industrial El Goro, Telde
- Vigencia
- 4 años desde la publicación
- Promotor
- GPM Generación, S.L.U.
La instalación contará con quince grupos electrógenos diésel, cada uno de 1.410 kWe, ubicados en contenedores insonorizados para minimizar el impacto acústico. Para el almacenamiento de combustible, se prevén cinco depósitos con una autonomía operativa cercana a las 28 horas, conectados a través de sistemas de bombeo redundantes. La planta también incluye una subestación colectora, denominada Subestación Silva, conectada a la red de evacuación existente en el polígono de Salinetas.
Durante la fase de construcción, los trabajos incluirán desbroces, movimientos de tierra y la apertura de zanjas para la línea eléctrica. El proyecto original ha sido modificado para proteger el yacimiento arqueológico de las Cuevas de Salinetas: el tramo de evacuación previsto en zanja enterrada se sustituye por una conducción superficial, evitando así cualquier afección al patrimonio cultural de la zona.
El análisis ambiental también subraya la importancia de la coexistencia con otra planta de generación eléctrica de emergencia prevista en la misma área, denominada PGE La Garita-El Goro. Ambas instalaciones deberán coordinar sus planes de autoprotección y realizar estudios conjuntos de dispersión de contaminantes y acústica para garantizar que los niveles de ruido y emisiones se mantengan dentro de los límites legales establecidos para la salud pública.
La normativa exige que el promotor mantenga un control riguroso durante todas las fases del proyecto. Las medidas preventivas incluyen la vigilancia arqueológica continua en las zonas de obra, la protección de ejemplares de flora como el espino de mar y la traslocación controlada de reptiles, como el lagarto gigante de Gran Canaria, antes de iniciar cualquier movimiento de tierras.
El proyecto ha superado el trámite de evaluación ambiental simplificada, pero queda supeditado a un estricto régimen de vigilancia. El promotor deberá justificar el cumplimiento de todas las medidas correctoras antes de cualquier prórroga futura, asegurando que esta infraestructura de emergencia, necesaria para el sistema eléctrico insular, no comprometa la calidad ambiental ni el bienestar de los vecinos de Telde.
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