Rafrinor almacena aceite usado en el polígono San Cristóbal
La Junta de Castilla y León autoriza a Rafrinor a habilitar una nave en el polígono San Cristóbal para el acopio temporal de aceites. La actividad, pensada para la economía circular, contará con dos retiradas semanales.
Si gestionas un bar o restaurante en Valladolid, pronto verás un movimiento logístico nuevo en el polígono industrial San Cristóbal. La Junta de Castilla y León ha dado luz verde ambiental a Rafrinor para convertir una nave existente en un centro de acopio de aceites vegetales usados. El proyecto, ubicado en la calle Plomo número 3, busca centralizar el aceite de cocina retirado de la hostelería local antes de enviarlo a su planta de tratamiento en el País Vasco para su transformación en biodiésel.
Datos clave
- Vigencia
- 4 años
- Capacidad máxima
- 20 toneladas
- Ubicación
- Calle Plomo 3, polígono San Cristóbal
- Frecuencia
- 2 retiradas semanales
El almacén ocupará 65 metros cuadrados dentro de una nave de 488 metros cuadrados. Rafrinor planea operar con una capacidad máxima de 20 toneladas, utilizando bidones de 60 litros sobre soleras de hormigón impermeabilizadas. Se prevé que el ritmo de retirada sea constante: dos viajes semanales de camión para el traslado del residuo.
La tramitación ha sido sencilla por la naturaleza pasiva de la actividad. El informe técnico destaca que no se requiere obra civil nueva ni ampliaciones, lo que minimiza el impacto sobre el terreno. La zona está ya asfaltada y urbanizada, con los servicios públicos necesarios a pie de parcela.
La Administración ha incluido medidas de control para evitar cualquier incidente. La empresa deberá instalar barreras de contención rellenas de material absorbente, como sepiolita, en la zona de almacenamiento de los bidones para asegurar que ni una gota alcance la red de saneamiento.
El documento ambiental deja claro que no se trata de una planta de tratamiento, sino de un punto de almacenamiento temporal sin trasvases complejos. Esta distinción es clave para entender por qué la evaluación concluye que no existen riesgos significativos para la salud o el entorno.
El proyecto tiene ahora cuatro años de vigencia para obtener la autorización definitiva. El informe no es recurrible por sí solo, pero marca el camino para que Rafrinor pueda empezar su actividad. La gestión del aceite usado, ese residuo tan común en nuestras cocinas y tan contaminante en el agua, gana un eslabón más en su cadena de reciclaje en la provincia.
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