La Selva del Camp blinda su paisaje ante las plantas fotovoltaicas
El municipio estrena nueva regulación urbanística para proteger el suelo agrícola y frenar el impacto visual de las grandes plantas solares. Todos los detalles, distancias y medidas de integración ya son ley.
La Selva del Camp ya tiene nuevas reglas del juego para sus futuros huertos solares. La Comisión Territorial de Urbanismo de El Camp de Tarragona ha aprobado definitivamente la modificación número 31 de sus normas subsidiarias, que fija límites estrictos para blindar el mosaico agrícola y el patrimonio paisajístico del municipio frente a la proliferación de placas fotovoltaicas.
Datos clave
- Superficie máxima
- 15 hectáreas por planta
- Distancia mínima
- 400 metros entre plantas similares
- Protección
- 400 metros de la ermita de Paretdelgada
- Entorno urbano
- 100 metros de suelos residenciales
- Potencia mínima
- 1 megavatio por hectárea
El cambio normativo no es una simple nota al pie. El texto obliga a que cada planta tenga una superficie máxima de 15 hectáreas para no desvirtuar la trama agraria, exigiendo además que la potencia instalada sea de al menos 1 megavatio por hectárea. El objetivo es claro: frenar la fragmentación del territorio con instalaciones que, a partir de ahora, deberán ser reversibles y poco invasivas.
Las distancias son las nuevas protagonistas de los proyectos. Cualquier instalación de más de 500 kilovatios deberá guardar una separación mínima de 400 metros respecto a otras plantas similares para evitar el efecto de acumulación visual. Además, se prohíbe su ubicación en suelo de protección especial situado al oeste de la carretera T-3231, excepto cuando el fin sea el autoconsumo y no comprometa los valores de la zona.
La norma blinda también el entorno urbano y los bienes catalogados. Las nuevas plantas deben alejarse 100 metros de los suelos residenciales, 400 metros de la ermita de Paretdelgada y 25 metros de árboles monumentales. La estética se cuida hasta el detalle: tejados sin acabados metálicos brillantes y colores terrosos para que los edificios de servicios se mimeticen con el paisaje del Camp de Tarragona.
La biodiversidad gana peso en la exigencia técnica. Cada proyecto deberá presentar un estudio de integración paisajística y medidas concretas, como hoteles para insectos, el uso de vegetación autóctona de crecimiento rápido y una siega controlada que respete a los polinizadores. Los márgenes de piedra seca y los barrancos se declaran intocables.
El expediente está disponible para su consulta telemática en el Registro de planeamiento urbanístico de Cataluña o de forma presencial en las oficinas de los servicios territoriales de Urbanismo, de lunes a viernes entre las 9 y las 14 horas. La normativa entró en vigor con su publicación en el diario oficial.
Las reglas mandan.
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