El Teatro Pavón de Madrid ya es Bien de Interés Patrimonial
La Comunidad de Madrid declara monumento el emblemático edificio de Lavapiés, protegiendo su arquitectura racionalista y sus cien años de historia cultural en la capital.
El emblemático Teatro Pavón, situado en la calle de Embajadores 9, en pleno corazón de Lavapiés, es oficialmente desde hoy Bien de Interés Patrimonial en la categoría de Monumento. Esta protección reconoce el valor histórico, arquitectónico y cultural de un edificio cuya trayectoria refleja un siglo de cambios en el panorama artístico madrileño. La Comunidad de Madrid ha formalizado su declaración, consolidando su estatus como un referente fundamental del racionalismo en nuestra ciudad.
Datos clave
- Protección
- Bien de Interés Patrimonial
- Categoría
- Monumento
- Ubicación
- Calle de Embajadores, 9, Madrid
- Arquitecto
- Teodoro de Anasagasti (1925)
El inmueble, inaugurado en 1925 bajo el proyecto del arquitecto Teodoro de Anasagasti, destaca por su uso pionero del hormigón armado y una estética que combina influencias de la Secesión Vienesa con un carácter popular propio del Madrid más castizo. Este teatro no solo ha acogido zarzuelas y espectáculos de variedades, sino que también fue testigo de hitos culturales y episodios trágicos, como el exilio forzado de Miguel de Molina, cuya memoria se honra hoy con una placa en su fachada.
A pesar de las reformas que ha sufrido a lo largo de su historia, desde su etapa como cine a mediados de siglo hasta la rehabilitación de 2001 que recuperó sus esgrafiados y pinturas al fresco, el edificio mantiene su singularidad. La resolución subraya que el teatro conserva sus elementos esenciales, como la torre del reloj en la esquina y la distribución de sus volúmenes, que siguen siendo objeto de admiración por su claridad constructiva.
La protección actual también delimita un entorno que incluye parcelas de las manzanas catastrales 01364, 02374 y 02379, junto con tramos de las calles de Embajadores y de las Dos Hermanas. El objetivo es garantizar que cualquier futura actuación urbanística respete la visibilidad y el valor ambiental del monumento.
El expediente técnico deja constancia de aspectos a mejorar, como humedades en la planta sótano o la necesidad de canalizar cableados visibles en fachada. La normativa exige que cualquier intervención futura se rija por los principios de reversibilidad y mínima intervención.
El Teatro Pavón mantiene hoy su uso cultural principal, lo cual es considerado totalmente compatible con esta nueva protección. La vida sigue en Embajadores.
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