La ermita de la Virgen del Puerto ya tiene su entorno protegido
La Comunidad de Madrid delimita finalmente el área de protección de la ermita de la Virgen del Puerto. El entorno de este monumento barroco en Madrid Río queda blindado contra impactos visuales y nuevas intervenciones.
La ermita de la Virgen del Puerto ha vivido casi dos siglos bajo el ala del olvido administrativo en lo que a su entorno se refiere. Aunque el templo, ese singular octógono barroco a orillas del Manzanares encargado por el marqués de Vadillo, fue declarado monumento histórico-artístico en 1945, el área que lo rodea nunca había sido delimitada formalmente. Ahora, la Comunidad de Madrid pone orden en ese vacío, blindando el perímetro visual y ambiental de esta joya de Pedro de Ribera.
Datos clave
- Estado
- Entorno delimitado
- Efecto
- Día siguiente a su publicación
- Referencia
- Orden 1604/2026
- Propiedad
- Arzobispado de Madrid
El Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid publica hoy la orden que cierra definitivamente este expediente. La medida no es solo un trámite en papel, sino un cortafuegos para futuras intervenciones urbanísticas. Desde hoy, cualquier cambio en las fachadas de los edificios colindantes, la instalación de mobiliario urbano o nueva señalética deberá pasar por un filtro estricto, evitando que cualquier modificación altere la percepción de este hito cultural en pleno Madrid Río.
La zona protegida no es pequeña. El perímetro se extiende por parte del Paseo de la Virgen del Puerto, la Calle de Segovia, el entorno de los jardines y, por supuesto, el propio parque de Madrid Río que envuelve el templo. El objetivo es claro: proteger las visuales del conjunto y garantizar que la joya barroca no quede ahogada por el ruido visual de su entorno urbano.
El proceso ha contado con el respaldo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que dio luz verde a la delimitación ya en enero. Por su parte, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid no presentó informe alguno, lo que en términos legales se traduce como un respaldo favorable a esta protección especial.
La ermita, propiedad del Arzobispado, guarda entre sus muros el sepulcro de su fundador y una historia de restauración constante, desde las cicatrices de la Guerra Civil hasta la gran transformación del soterramiento de la M-30. Con esta delimitación, el entorno del monumento queda sujeto a una vigilancia especial que busca preservar, por encima de todo, la identidad del barroco madrileño frente al imparable crecimiento de la capital. La protección es efectiva desde mañana.
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