Alaró refuerza el drenaje del camino de Bànyols contra las avenidas
La reforma del drenaje en el torrente Solleric recibe el visto bueno ambiental con estrictas condiciones para evitar riesgos de inundación y proteger a la fauna.
El camino de Bànyols en Alaró pronto dejará de ser un punto negro para las inundaciones recurrentes, aunque la obra que va a solucionar el problema tendrá que pasar antes por unos cuantos filtros ambientales. La resolución de la Dirección General de Armonización Urbanística y Evaluación Ambiental, firmada por Paz Andrade, ha dado luz verde al proyecto de mejora del drenaje transversal sobre el torrente Solleric. Es un paso adelante para la seguridad de la vía, pero la intervención deberá adaptarse a las exigencias técnicas que aseguren que la nueva estructura resista episodios climáticos extremos.
Datos clave
- Qué hacer
- Obtener autorización hidráulica definitiva
- Restricción
- Sin obras ruidosas de febrero a junio
- Capacidad
- Ampliación de 12,83 a 114,63 m³/s
- Vigencia
- Inicio de obra en 6 años
La solución técnica actual, compuesta por cinco tubos de hormigón de un metro de diámetro, se ha revelado insuficiente frente a las crecidas. El plan aprobado contempla sustituirlos por un marco doble de hormigón que amplía drásticamente la capacidad de desagüe, pasando de los actuales 12,83 metros cúbicos por segundo a 114,63. Esta sobreelevación moderada del camino permitirá, según el informe, una gestión mucho más eficaz cuando el agua baje con fuerza.
La aprobación llega con deberes importantes para quien ejecute la obra. El primer condicionante es hidráulico: el promotor deberá obtener el visto bueno definitivo de la Administración Hidráulica, que cuestiona si esa nueva sección de 114,63 metros cúbicos será suficiente frente a los 218 metros cúbicos por segundo que se estiman para periodos de retorno de cien años. Si los técnicos lo consideran necesario, la obra deberá ajustarse a esa mayor capacidad para garantizar la protección real frente al riesgo de inundación.
La intervención también incluye la eliminación del revestimiento de hormigón que actualmente entorpece el cauce aguas abajo del puente. Esta solera, que limita la infiltración natural y acelera la velocidad del agua, deberá retirarse para favorecer la renaturalización del entorno. El proyecto se enmarca así en las recomendaciones del Plan Hidrológico de las Illes Balears, que apuesta por recuperar la conectividad biológica frente a las antiguas soluciones de cemento.
El calendario de trabajo estará estrictamente condicionado por la vida silvestre. La presencia de un nido de milano real a menos de 400 metros obliga a paralizar cualquier tarea ruidosa, como demoliciones o movimientos de tierras, durante la época de reproducción. Esta restricción es absoluta entre los meses de febrero y junio, ambos incluidos. Durante ese periodo, las máquinas deberán guardar silencio para no perturbar a esta especie catalogada en peligro de extinción.
La gestión de la flora invasora es otro pilar de la resolución. La caña Arundo donax, presente en la zona, deberá retirarse manualmente, incluyendo la extracción de sus rizomas, para evitar que su biomasa bloquee el nuevo drenaje o genere riesgos de incendio. La obra, que también sustituirá los pivotes de hormigón actuales por una barrera de protección de madera más integrada, deberá iniciarse en un plazo máximo de seis años para que el informe de impacto ambiental mantenga su vigencia.
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