El proyecto Bluma ST1 en Palma, frenado por su impacto ambiental
La planta de baterías proyectada en el Parque Agrario de Llevant deberá someterse a un proceso de evaluación más estricto tras recibir informes desfavorables.
El proyecto de una planta de almacenamiento energético proyectado en el polígono 39 de Palma, bajo el nombre Bluma ST1, se enfrenta a un freno administrativo considerable. La Dirección General de Armonización Urbanística y Evaluación Ambiental ha resuelto que el plan no puede tramitarse por la vía simplificada y debe someterse a una evaluación de impacto ambiental ordinaria. El motivo es que se prevén efectos adversos significativos sobre el medio ambiente.
Datos clave
- Estado proyecto
- Evaluación ambiental ordinaria
- Ubicación
- Polígono 39, parcela 44, Palma
- Capacidad
- 40 MWh
- Infraestructura
- 16 contenedores de baterías
La planta, que contaría con 16 contenedores de baterías de ion-litio y una capacidad de 40 MWh, se ubicaría en una parcela de casi 3 hectáreas dentro de una zona clasificada como suelo rústico y, más concretamente, en el ámbito del Parque Agrario de Llevant. La resolución técnica destaca que esta ocupación es incompatible con los objetivos de preservación del suelo agrario y la protección del paisaje tradicional de la zona de Sant Jordi.
Los reparos técnicos son numerosos y abarcan varias administraciones. El Ayuntamiento de Palma ha emitido informes desfavorables, señalando que la ubicación elegida no está justificada y que existen alternativas industriales más adecuadas que evitarían interferir con la futura obra del tramo 1 de la Ma-30. La línea de evacuación prevista, de 1,47 kilómetros hacia la subestación de Endesa San Juan, también ha sido cuestionada por chocar con infraestructuras viarias y gasoductos.
La seguridad operativa es otro punto crítico del informe. Los técnicos señalan que, ante el aumento de temperaturas y el riesgo de incendio o explosión por desbordamiento térmico en baterías de litio, la ubicación actual y la propuesta de barreras vegetales resultan desaconsejables. Además, se advierte que la supuesta ventaja ambiental del proyecto para almacenar energía renovable no queda suficientemente acreditada, ya que la red eléctrica balear depende en gran medida de fuentes fósiles.
Paz Andrade, como directora general, ha firmado esta resolución que obliga a los promotores a realizar un estudio de impacto ambiental mucho más riguroso. Este nuevo documento deberá incluir obligatoriamente el análisis de alternativas más viables y responder a todas las objeciones planteadas por los servicios municipales y técnicos. El camino hacia la autorización de Bluma ST1 se complica.
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